Investigadores de las universidades East Anglia, en Inglaterra, y James Cook, en Australia, estudiaron unas 115.000 especies, incluyendo 31.000 insectos, 8.000 aves, 1.700 mamíferos, 1.800 reptiles, 1.000 anfibios y 71.000 plantas en este informe, el de mayor escala de su tipo. Según los investigadores, las especies que se verían menos afectadas serían las que habitan en el sur de África, el Amazonas, Europa y Australia. El equipo midió los riesgos para la biodiversidad contando el número de especies que perderían más de la mitad de su rango geográfico debido al cambio climático.

“Descubrimos que alcanzar el objetivo final del Acuerdo de París, limitando el calentamiento a 1,5 grados centígrados, haría obtener enormes beneficios para la biodiversidad, mucho más que acotándolo a 2 grados“, apuntó la autora principal, Rachel Warren, profesora de la Universidad East Anglia. El equipo quiso ver cómo las diferentes proyecciones del clima futuro provocaban que las áreas se volvieran climáticamente inadecuadas para las especies que viven allí.

Reducir el riesgo para los insectos

Una de las conclusiones del informe es que reducir el riesgo para los insectos es particularmente importante porque son vitales para los servicios de los ecosistemas, como la polinización de cultivos y flores, y ser parte de la cadena alimenticia de otras aves y animales. Con el calentamiento a 2 grados, Warren y su equipo calcularon que el 18% de los 31.000 insectos que estudiaron perderá más de la mitad de su rango, mientras que si se reduce a 1,5 grados, sólo le ocurriría al 6%.

Sin embargo, alertaron de que la trayectoria actual del calentamiento global, si los países cumplen sus promesas internacionales de reducir las cantidades de dióxido de carbono, es de alrededor de 3 grados centígrados. En este caso, casi el 50% de los insectos perdería la mitad de su rango.

Esto es realmente importante porque los insectos son vitales para los ecosistemas y para los humanos: polinizan cultivos y flores, proporcionan alimento para organismos de alto nivel, descomponen los desechos y mantienen un equilibrio en los ecosistemas al comer las hojas de las plantas. “Si las temperaturas aumentan en 3 grados centígrados, los servicios ecosistémicos provistos por los insectos se reducirían enormemente”, concluyó Warren.

En diciembre de 2015, un total de 195 naciones alcanzaron un pacto histórico, el Acuerdo de París, para combatir el cambio climático e impulsar medidas e inversiones para un futuro bajo en emisiones de carbono, resiliente y sostenible. En junio del año pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, cumplió una de sus promesas de campaña al anunciar la retirada de su país de ese acuerdo, aunque los últimos meses ha insinuado que EE.UU. podría volver a adherirse con “nuevas condiciones que no perjudiquen a su economía”.



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