Las temperaturas aumentarán entre 3 y 4 grados en 2050

Un equipo de investigadores del Departamento de Economía Aplicada y del Grupo de Energía, Economía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid (UVa) ha analizado las INDCs propuestas por 188 países en la pasada Conferencia de París sobre el Clima (COP21), la cantidad de emisiones que tratará de reducir cada estado y las acciones que llevará a cabo para cumplir estos objetivos. Aplicando la técnica de la dinámica de sistemas (modelos matemáticos), los investigadores advierten que, en el escenario más optimista, las temperaturas aumentarían entre 3 y 4 grados en 2050.

En el Acuerdo de París, suscrito en diciembre de 2015, un total de 195 países se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para mitigar el impacto del cambio climático. Los gobiernos pactaron un objetivo a largo plazo: mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 grados centígrados sobre los niveles preindustriales, es decir, sobre la temperatura media registrada antes de 1850.

Para la comunidad científica, estos dos grados son una “barrera segura”, ya que sobrepasada esta temperatura “el cambio climático podría entrar en una fase de no retorno”. “El aumento de las temperaturas no sigue una evolución lineal, sino exponencial, y a partir de un determinado momento se activarían algunos mecanismos que harían que el aumento de las temperaturas se disparara”, explica a DiCYT el investigador de la UVa Jaime Nieto.

Para contribuir a este fin, los distintos países presentaron durante la conferencia de París sus INDCs, acrónimo en inglés de Contribuciones Previstas Determinadas a Nivel Nacional, una serie de planes de acción que recogen la cantidad de emisiones que tratará de reducir cada país y las políticas que llevarán a cabo para alcanzar esa meta.

“El Acuerdo de París deja todo en manos de las INDCs, las propuestas que haga cada uno de los países. Se pasa de un modelo de gobernanza climática multilateral, como era el Protocolo de Kioto, a uno basado en el unilateralismo y en la voluntariedad, porque cada país tiene la obligación de realizar una propuesta pero no de cumplirla, ni hay un organismo externo que se encargue de controlar su cumplimiento”, subraya Nieto.

El equipo de la UVa ha analizado las INDCs disponibles, un total de 188, desde el punto de vista de las políticas, la financiación y las emisiones. Así, han cuantificado la variación en las emisiones que conllevarán las contribuciones previstas determinadas a nivel nacional, las políticas planteadas y su asignación financiera, y han determinado que, en el escenario más optimista -de cumplirse al 100% las INDCs, que no son vinculantes- la temperatura media mundial aumentaría entre 3 y 4 grados, un incremento que casi duplicaría el objetivo inicial de dos grados considerado como “seguro”.

“En el Acuerdo de París y en las INDCs, que en general son muy poco transparentes, no se están teniendo en cuenta los impactos del crecimiento económico ni los mecanismos de traslado de la producción sucia a los países en desarrollo a través del comercio internacional. Nosotros hemos calculado las emisiones reales que va a tener cada país en 2030, que es el año que se fija como horizonte en este Acuerdo, y cada uno emitiría de media un 37,8% más que en el periodo 2005-2015”, apunta el investigador de la UVa. China, principal emisor de GEI en la actualidad e India, que se sitúa en quinto lugar, serían responsables de casi un 20% de estas emisiones.



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