Entre los diversos grupos de representes de la Sociedad Civil que abandonaron  la conferencia en  señal protesta, se encuentran Amigos de la Tierra, Greenpeace, WWF, Oxfam y la Confederación Sindical Internacional, que tienen miembros nacionales que forman parte de Coalición Clima en España.
 
Los representantes de la sociedad civil han señalado que la falta de sentido de urgencia que estamos presenciando en Varsovia es tal, que no nos queda otra opción que no sea abandonar la conferencia en forma de protesta. Nuestros gobiernos están todavía a años luz de la actuación necesaria para evitar una catástrofe climática.

Los gobiernos de los países industrializados están abandonando su responsabilidad para evitar una catástrofe climática. Las organizaciones de Coalición Clima han sido testigos de la escandalosa falta de acción de los gobiernos de los países desarrollados.

Mientras tanto, el gobierno anfitrión polaco ha ayudado activamente a las empresas contaminantes para influir en las negociaciones.

La ONU es el espacio más democrático que existe para hacer frente a la crisis climática. Las conversaciones climáticas de la ONU se supone que están haciendo progresos en la aplicación del acuerdo que los gobiernos del mundo hicieron en el Convenio Internacional firmado en 1992 para frenar el cambio climático.

El acuerdo reconoce que los países ricos son responsables en mayor medida por el problema del cambio climático y que deben tomar la iniciativa en la solución del mismo, así como proporcionar fondos a los países más pobres, que incluye la devolución de su deuda climática.

Los Gobiernos de las naciones desarrolladas han sido secuestrados por las grandes empresas contaminantes y sus posiciones en esta conferencia impiden cualquier mínimo progreso de las conversaciones. A juzgar por la actitud y por las acciones de los gobiernos nacionales desarrollados en Varsovia, se demuestra que éstos están escuchando antes a los empresarios contaminadores.

Coalición Clima cree que es factible construir un sistema energético con bajo impacto para el clima, y que sea justo y sostenible. Pero para alcanzar ese objetivo, hay que desafiar al poder corporativo y ejercer un verdadero control democrático sobre las decisiones energéticas de nuestros gobiernos.



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