El documento, presentado en la conferencia preparatoria de Rio+20 organizada por KPMG en la ciudad de Nueva York del 14 al 16 de febrero -bajo el lema Perspectiva de Negocios sobre el Crecimiento Sustentable: Preparándose para Rio+20-, enumera las diez "megafuerzas" de sostenibilidad globales que pueden afectar a las empresas hasta 2030.

Costes medioambientales

En este sentido, se analizan cuestiones como el cambio climático, la volatilidad del combustible y la energía, el abastecimiento y el coste del agua y la disponibilidad de recursos, así como el crecimiento de la población que está generando nuevos centros urbanos. Además, el informe detalla el impacto de estas fuerzas en los sectores y calcula los costes medioambientales para las empresas por lo que pide a directivos y responsables políticos que aúnen esfuerzos para mitigar el riesgo de negocio y aprovechar las oportunidades.

El informe de KPMG señala también que los costes medioambientales externos de 11 sectores principales aumentaron un 50 por ciento entre 2002 y 2010, al pasar de 566.000 a 846.000 millones de dólares en este periodo años. Asimismo, añade que los costes ambientales de la actividad empresarial se duplican cada 14 años. El informe calcula además que si las empresas tuviesen que pagar todos los costes medioambientales de su producción, disminuirían sus beneficios en 41 centavos de cada dólar.

Megafuerza

Los autores del texto consideran que el cambio climático es la "megafuerza" global que afectará de forma más directa a todas las demás y que su impacto dependerá de la gestión de los riesgos por lo que recomienda a empresas y responsables políticos adoptar decisiones estratégicas "conjuntas y actuar desde ya".

Los expertos también hacen alusión a la energía y el combustible ya que, a su juicio, es probable que los mercados de combustibles fósiles sean más volátiles e impredecibles a raíz de la mayor demanda de energía a escala global, los cambios en el patrón geográfico del consumo, las incertidumbres en torno al suministro y la producción y el incremento de las intervenciones normativas relacionadas con el cambio climático.

El documento también menciona la escasez de materias primas pues, a medida que los países en vías de desarrollo se vayan industrializando rápidamente, la demanda global de materias primas aumentará drásticamente por lo que apuntan la posibilidad de que las empresas tengan que hacer frente a un aumento de las restricciones comerciales y a una intensa competencia global.

Otra de las "megafuerzas" citadas es la escasez de agua. En 2030, se prevé que la demanda global de agua supere a la oferta en un 40 por ciento por lo que las empresas se pueden ver expuestas a la escasez y una menor calidad del agua, acompañada de volatilidad en los precios del agua y desafíos reputacionales.

El crecimiento de la población es otro aspecto a tratar, ante la posibilidad de que la producción mundial aumente en 8.400 millones de personas en 2032, un hecho que, según los autores del texto, ejercerá una enorme presión sobre los ecosistemas y el suministro de recursos naturales como comida, agua, energía y materiales. En cualquier caso, recuerdan que también presenta oportunidades para crecer y crear puestos de trabajos, así como para innovar y abordar las necesidades de las crecientes poblaciones en materia de agricultura, saneamiento, educación, tecnología, finanzas y sanidad.

El informe también menciona la riqueza al recoger previsiones que apuntan a que la clase media global (definida por la OCDE como las personas con una renta per disponible de entre 10 y 100 dólares cápita por día) crezca un 172 por ciento entre 2010 y 2030, por lo que el reto para las empresas reside, a su juicio, en poder prestar sus servicios a esta clase media en un momento en el que se prevé una escasez de recursos y una mayor volatilidad en los precios.

En el capítulo de urbanización, se espera que en 2030 la mayoría de habitantes de todas las regiones en vías de desarrollo, incluyendo Asia y África, vivan en zonas urbanas. Por ello, las ciudades exigirán mejoras en infraestructuras, incluidas construcciones, agua y saneamiento, electricidad, residuos, transporte, sanidad, seguridad pública y conectividad a través de Internet y teléfonos móviles.

También se habla de seguridad alimentaria, que sufrirá la presión de otras "megafuerzas" como el crecimiento de la población, la escasez de agua y la deforestación. Además, se prevé un aumento de los precios de la comida de entre un 70 y un 90 por ciento en 2030 por lo que los autores del texto creen necesario tomar medidas para combatir la creciente escasez localizada de alimentos y recuerdan que el número de personas que padecen desnutrición crónica aumentó de 842 millones a finales de los 90 a más de 1.000 millones en 2009.

Respecto al debilitamiento de los ecosistemas, el informe señala que conlleva que los recursos sean cada vez más escasos, más caros y menos diversos; que aumenten los costes del agua y que empeore el daño causado por las especies invasoras en sectores como agricultura, pesca, alimentación y bebidas, farmacéutico y turismo, entre otros aspectos.

Disminuirá un 13% las áreas forestales

Por último, se hace alusión a la deforestación ya que la OCDE prevé que las áreas forestales disminuyan a nivel global un 13 por ciento entre 2005 y 2030, la mayoría en el sur de Asía y en África. Además, los autores creen posible que las empresas se vean sometidas a una mayor presión por parte de sus clientes para que demuestren que sus productos son sostenibles mediante el uso de normas de certificación.

En este sentido, también ven probable que surjan oportunidades de negocio a través del desarrollo de mecanismos de mercado e incentivos económicos que busquen reducir el índice de deforestación.

En la presentación del texto, el presidente de KPMG International,  Michael Andrew, ha recordado que "vivimos en un mundo de recursos limitados". Por ello, ha insistido en la necesidad de que las empresas "adopten un papel más decisivo en el desarrollo de soluciones que ayuden a conseguir un futuro más sostenible". "Si se aprovecha su capacidad para mejorar procesos, crear eficiencias, gestionar riesgos y fomentar la innovación, las empresas podrán ayudar a la sociedad y fomentar un crecimiento económico a largo plazo", ha señalado.

Por su parte, el socio responsable de Sostenibilidad y Cambio Climático de KPMG en España, José Luis Blasco, ha indicado que "Las empresas que reconocen las influencias externas y las convierten en oportunidades consiguen una ventaja competitiva sobre las demás". "Por lo tanto, ser capaces de valorar e informar en materia de sostenibilidad a sus accionistas con datos claros y precios resulta cada vez más importante y se está convirtiendo, poco a poco, en una cuestión prioritaria", ha apostillado.

La cumbre de KPMG ha reunido a más de 400 importantes directores ejecutivos y líderes senior de negocios de las corporaciones más grandes del mundo, junto con legisladores clave, en un acto que ha contado con la cooperación del Pacto Global de las Naciones Unidas (UNGC), el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).



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