El Acuerdo de Copenhague, anunciado el pasado día 18 por el presidente de los EEUU Barack Obama, no fue aprobado por las delegaciones de las Naciones Unidas reunidas en la Conferencia climática. Sin embargo, estas delegaciones toman nota de la existencia de este acuerdo pero sin darle fuerza alguna.

Los países ricos,encabezados por EEUU, presionan a las naciones más pobres para que se salgan del proceso seguido por la ONU y firmen este acuerdo. Estos países coaccionan a los más pobres bajo la amenaza de que, si se niegan a firmar el acuerdo, perderán la cuota de 100 millones de dólares que los países desarrollados se han comprometido a donar para compensar el impacto climático que han causado.

Los funcionarios de las Naciones Unidas están luchando por imaginar que es lo que el acuerdo puede significar y cómo puede relacionarse con el proceso de la ONU, sin embargo, lo que está claro es que, a pesar de estos esfuerzos, este acuerdo no ha sido firmado por los 192 países miembros de la CMNUCC.

Con la firma del Acuerdo, los países pobres quedarían desplazados del proceso de negociaciones legítimo que tiene lugar bajo los auspicios de la ONU.

Los Estados Unidos están desesperados por proclamar el éxito de Copenhague, que ahora amenaza con destruir el actual proceso climático y dejar a un lado los últimos 20 años de  negociaciones multilaterales reales.

El Presidente de Amigos de la Tierra Internacional, Nnimmo Bassey, señaló: “Primero EEUU llegó a Copenhague sin nada que ofrecer y ahora está intentando lograr que el débil, defectuoso e injusto Acuerdo de Copenhague salga adelante reemplazando el proceso de la ONU y, además, coaccionando a los países pobres para ello. El Presidente Bush ignoró el proceso de la ONU y ahora Obama corre el riesgo de destruirlo”. “Los países que pretenden una solución justa y efectiva al cambio climático no deberían firmar este ilegítimo Acuerdo de Copenhague que distrae la atención del proceso.”

Deberían, sin embargo, asegurar el rápido retorno al proceso formal de la ONU para lograr un acuerdo justo, fuerte y legalmente vinculante lo antes posible antes del próximo año. Los países en desarrollo han demostrado un gran liderazgo y no deben renunciar a la CMNUCC por el Acuerdo de Copenhague.



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