Al mismo tiempo, la Unión debe seguir ejerciendo presión para lograr un acuerdo internacional sólido y jurídicamente vinculante que conlleve la participación de todos los países en una auténtica acción por el clima. Para ello será preciso integrar el Acuerdo de Copenhague en las negociaciones de las Naciones Unidas y subsanar las deficiencias del Protocolo de Kioto.

Para promover el apoyo a las negociaciones de las Naciones Unidas será fundamental una proyección exterior activa por parte de la Unión Europa, por lo que la Comisión emprenderá ese esfuerzo en estrecha colaboración con el Consejo y con el apoyo del Parlamento Europeo.

Creación de un Pacto Mundial Vinculante

El Presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, ha declarado: "La Comisión tiene la determinación de mantener el impulso de la acción mundial en la lucha contra el cambio climático. La Comunicación establece una estrategia clara sobre los pasos que deben darse a continuación para revitalizar las negociaciones internacionales e implicar a nuestros socios en este proceso. En el próximo Consejo Europeo haré un llamamiento de apoyo a esta estrategia, a la que contribuirán también las nuevas consultas que, a petición mía, la Comisaria Hedegaard emprenderá con nuestros principales socios internacionales".

Por su parte, Connie Hedegaard, Comisaria de Acción por el Clima, ha señalado: "El cambio climático sólo podrá controlarse si los principales países emisores, sin excepción, toman medidas".

La Comisión propone un plan de trabajo para el proceso de negociación de las Naciones Unidas que se reiniciará en abril. Las orientaciones políticas del Acuerdo de Copenhague, que no se aprobó formalmente como una decisión de la ONU, deben integrarse en los textos de negociación de la ONU que constituyen la base del futuro acuerdo internacional sobre el clima.

La Unión Europea estaría dispuesta a llegar a un pacto mundial jurídicamente vinculante en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima, que tendrá lugar en Cancún, México, a finales de este año, aunque la Comisión reconoce que las diferencias entre países pueden retrasar la consecución de un acuerdo hasta 2011.

Hasta la fecha, se han inscrito en el Acuerdo de Copenhague medidas u objetivos de emisión de países industrializados y en desarrollo que representan más del 80 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Esto demuestra, según la Comisión Europea,  la determinación de la mayoría de las naciones de intensificar su actuación contra el cambio climático.



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