El rayo, el ciclón, el tornado y la granizada más mortales desde 1873

Rayos mortales

El récord de mortalidad causada de forma indirecta por un rayo, se cree que lo ostenta el que cayó en Dronka (Egipto) el 2 de noviembre de 1994 y que provocó un incendio en tres tanques de almacenamiento de petróleo (cada uno de ellos con unas 5.000 toneladas de combustible para aeronaves o gasóleo) produciendo la muerte de 469 personas.

El récord mundial de mortalidad provocada directamente por un rayo es el que cayó el 23 de diciembre de 1975 en una choza en las tierras tribales en fideicomiso de Nanica, en Zimbabwe (entonces, Rhodesia Oriental), y que causó la muerte de 21 personas.

Casi el 90% de los edificios del África subsahariana, especialmente las viviendas, carece de pararrayos, lo que deja a familias enteras, escolares y trabajadores en situación de vulnerabilidad permanente. Las escuelas y los hogares suelen estar construidas en adobe, con el tejado de paja o de chapa sujeto con piedras.

El ciclón tropical más mortífero

El ciclón tropical más mortífero arrasó Bangladesh (entonces, el Pakistán Oriental) los días 12 y 13 de noviembre de 1979. Se calcula que ese fenómeno, denominado "Bhola", causó entre 300.000 y 500.000 víctimas mortales, en su mayoría por una gran marea de tempestad que arrolló las islas y las marismas situadas a lo largo de las costas del golfo de Bengala.

El tornado más letal

El tornado más letal fue el registrado el 26 de abril de 1989 en el distrito de Manikganj (Bangladesh), que destruyó dos ciudades y dejó a unas 80.000 personas sin hogar. Esta violenta tormenta, de una anchura cercana a 1,6 kilómetros, causó más de 12.000 heridos y se le atribuye un elevado número de víctimas mortales que, según las estimaciones más fiables consideradas por el comité de expertos, fue de 1.300 personas.

La peor tempestad de granizo

En cuanto a la tempestad de granizo más mortífero ocurrió cerca de Moradabad (India) el 30 de abril de 1888, a la que se le atribuyen 246 víctimas, que murieron por de pedriscos tan grandes como huevos de ganso, naranjas o pelotas de críquet. Un meteorólogo que fue testigo ocular de la tempestad ha apuntado que los tejados de las casas se vinieron abajo, las puertas y ventanas se rompieron, y las verandas se las llevó el viento. A ello se añade la muerte de 1.600 cabezas de vacunos, ovinos y caprinos según un informe de la policía.



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