La redacción de la ley de Cambio Climático se le atraganta al Gobierno. El atasco es claro. Su elaboración fue un mandato al Gobierno aprobado por el Congreso de los Diputados hace siete años. También fue una promesa de la ministra de Agricultura y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, en la Cumbre del Clima de la ONU celebrada de Marrakech (2016). Pero aún hoy no hay ningún borrador que esboce como será la transición energética en España, al menos, en su primer paso hasta el 2030.

La ley debe dar cumplimiento al Acuerdo de París (2015) contra el cambio climático, que comporta para la UE el compromiso de reducir sus emisiones de gases invernadero al menos un 40% en 2030 respecto a las de 1990. Pero en España, sin un liderazgo claro, el ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, por un lado, y el de Energía, por otro, siguen en liza trabajando de manera interna en dos procesos paralelos que no convergen, según los expertos consultados.

Para elaborar la ley, el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente emprendió un proceso participativo y recopiló 328 aportaciones de diversos sectores, mientras que el ministro Álvaro Nadal se rodeó de su propio grupo de expertos, que ayer entregó sus conclusiones. Pero el PSOE adelantó que rechaza su contenido.

Jarro de agua fría

El ministro Nadal aseguró hace unos días que la Ley de Cambio Climático no se presentará hasta que se apruebe la normativa europea al respecto. “Una vez que esté aprobada, se llevará a cabo la transposición a nuestro ordenamiento jurídico”, sentenció. Fue un jarro de agua fría para quienes estaban pidiendo diligencia. “La ley está paralizada; el Gobierno se ha preocupado más de bloquear la ley catalana de Cambio Climático que a elaborar la suya propia”, dice Juantxo López Uralde, diputado de Equo-Podemos.

Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) -prestigio centro de estudios francés-, sostiene que “esta es una de las leyes más anunciadas por Rajoy, pero aún no hemos visto ningún planteamiento concreto, salvo la afirmación de la ministra Isabel García Tejerina de que se está trabajando en ello”.

"El ministro Nadal demuestra su nivel de desconocimiento sobre las obligaciones europeas e internacionales. No hace falta esperar a las directivas, ya que España tiene firmados compromisos internacionales de obligado de cumplimiento”, replica Teresa Ribera al ministro Nadal, refiriéndose, entre otros, al Acuerdo de París contra el cambio climático. “Es una posición que no se sostiene, pues su responsabilidad es anticiparse, invertir y preparar a los numerosos sectores de su competencia ante la realidad del cambio climático”, remacha.

Nadal se ha caracterizado hasta ahora por su defensa acérrima del carbón (combustible de altas emisiones de gases) y por cuestionar un aumento destacado de las renovables en España en el futuro.



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