Un nuevo estudio, liderado por el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) y publicado en Nature Energy, encuentra que se puede lograr una transformación fundamental del sistema energético global con un aumento comparativamente modesto en las inversiones generales. Sin embargo, se necesita un cambio radical de las inversiones que vayan desde los combustibles fósiles hacia las energías renovables y la eficiencia energética, incluidas las inversiones dedicadas a medidas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Como parte del Acuerdo de París en 2015, muchos países definieron Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) diseñadas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. El estudio confirma que los incentivos actuales como los CDN no darán suficiente impulso para el "cambio pronunciado" en las carteras de inversión que se necesitan para transformar el sistema de energía.

Para mantener el aumento de la temperatura global a entre 1,5 y 2 grados, las inversiones en energía baja en carbono y eficiencia energética probablemente tendrán que superar las inversiones en combustibles fósiles tan pronto como en 2025 y luego crecer mucho más. Las "brechas de inversión" de baja emisión de carbono y eficiencia energética calculadas por los investigadores son sorprendentes.

Para cumplir con los CDN de los países, se necesitará una inversión adicional de 130.000 millones de dólares para 2030, mientras que, para alcanzar el objetivo de 2 grados, la brecha es de 320.000 millones y para 1,5 grados es de 480.000 millones. Estas cifras de inversión representan más de una cuarta parte de las inversiones totales en energía previstas en el escenario base, y hasta la mitad en algunas economías como China e India.

NECESIDADES DE INVERSION ENERGETICA

Los científicos señalan que las inversiones en la transformación del sistema de energía para reducir los gases de efecto invernadero son un orden de magnitud mayor que las requeridas para cumplir otros ODS, como acceso a la energía, agua potable, contaminación del aire, seguridad alimentaria y educación. 

Las seis herramientas de modelado de escenarios utilizadas por los investigadores, los llamados modelos de evaluación integrados, a menudo se emplean para evaluar los costos, el potencial y las consecuencias de diferentes futuros de energía, clima y desarrollo humano a mediano y largo plazo. En este caso, los investigadores colaboraron en el marco del proyecto Horizonte 2020 "Vinculación de las políticas de clima y desarrollo: aprovechamiento de las redes internacionales y el intercambio de conocimientos (CD-LINKS)". El proyecto reúne a importantes organizaciones internacionales de investigación para explorar estrategias de transformación nacionales y mundiales para el cambio climático y sus vínculos con una serie de objetivos de desarrollo sostenible.

Los resultados de este análisis proporcionaron una base científica fundamental para una metodología desarrollada por y para la industria bancaria para mejorar su comprensión del cambio climático, cómo podría afectar a las empresas y cómo gestionar mejor los riesgos relacionados con el clima. Los científicos esperan que sus hallazgos sean útiles para los analistas de políticas nacionales y mundiales y los responsables de la formulación de políticas, así como para aquellos del sector privado que trabajan en las áreas de energía, cambio climático y sostenibilidad en los próximos años.



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