G-20

Los líderes de las 20 mayores economías del mundo que se reúnen en China a finales de esta semana deben ayudar a impulsar un cambio en el sector financiero hacia inversiones responsables con el medio ambiente que apoyen a las personas y el planeta, ha defendido WWF. La Cumbre de Líderes del G-20 empieza el 4 de septiembre en la ciudad de Hangzhou.

La cumbre comienza sobre los cimientos de los recientes acuerdos globales sobre desarrollo sostenible y cambio climático, así como algunos indicadores de que las inversiones respetuosas con el medio ambiente están creciendo en el sector energético. Por ello, para WWF, el G-20 debe desempeñar su papel para asegurar que las finanzas globales valoran la naturaleza y fomentan el desarrollo sostenible. Conocido en el argot del G-20 como "finanzas verdes", estas inversiones también deben desincentivar las actividades que dañan el medio ambiente.

Además de ayudar a dirigir la financiación privada hacia inversiones sostenibles, los líderes del G-20 deben también avanzar en la comprensión de cómo los mercados financieros pueden tener en cuenta los riesgos ambientales y sociales asociados con la realidad del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y al mismo tiempo tomar medidas para revertir las tendencias alarmantes de degradación ambiental.

"Las finanzas verdes y responsables tienen el poder de impulsarnos hacia un futuro sostenible en lo ambiental y lo económico”, ha asegurado Marco Lambertini, director general de WWF Internacional. “El daño que las inversiones miopes están haciendo a nuestro planeta y nuestro bienestar no puede seguir ignorándose. Los costes económicos, ambientales y humanos de las finanzas de riesgo son muy reales y los líderes del G-20 deben actuar ya para minimizar esos riesgos”.

El G-20 también debe garantizar que la financiación pública contribuya a la necesidad de que las economías crezcan de forma sostenible y, al mismo tiempo, proteja el medio ambiente. Los países del G-20 son los principales emisores de gases de efecto invernadero del mundo y para el año 2020 deben eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, mientras trabajan para facilitar el acceso universal a energías limpias y renovables.

Tan sólo en 2014, a nivel mundial se gastaron cerca de 500.000 millones de dólares en subvenciones al consumo para apoyar el uso de combustibles fósiles, en lugar de invertir ese dinero público en energías renovables, facilitar el acceso de los más pobres a la energía o en medidas sociales de otro tipo. También hay subvenciones significativas a los productores que deben ser eliminadas.



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