China y Europa contra Trump en la lucha del cambio climático

Los programas de la anterior Administración anulados por Trump perseguían que EE UU pudiera cumplir con los objetivos a los que se comprometió cuando firmó el Acuerdo de París: reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 26% y un 28% para 2025 respecto a las de 2005. El comisario europeo de Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, ha reconocido este jueves que, con la orden ejecutiva de Trump, EE UU se queda sin las "principales herramientas" para cumplir esas metas. "Deja claro que no alcanzarán sus objetivos", ha añadido desde Pekín, donde se reunió con las autoridades chinas.

La Casa Blanca ha anunciado este jueves que en mayo decidirá si sale o no del pacto de París. "Ya no podemos esperar el mismo liderazgo de la Administración estadounidense", sostiene Arias Cañete. Pero Europa y China seguirán "mirando hacia adelante". El comisario ha reconocido el "momento crítico" que se vive, por lo que la UE y China deben asumir el "liderazgo". Pekín ha expresado categóricamente su apoyo al Acuerdo de París. "China no cambiará su determinación, sus objetivos y política en materia de cambio climático", dijo el martes el portavoz del Ministerio de Exteriores, Lu Kang.

Por el momento, Bruselas y Pekín han reactivado su diálogo sobre energía -paralizado desde 2013- para aumentar su cooperación en redes de transporte energético, innovación tecnológica, renovables e incremento de la eficiencia. Y, según Arias Cañete, el cambio climático desempeñará un papel fundamental en la cumbre anual entre la UE y China que se celebrará en junio en Bruselas.

China y la UE también se fijaron objetivos de recortes en el Acuerdo de París, como los cerca de 200 países firmantes. Las reducciones previstas dentro de este pacto internacional, que se aplicarán a partir de 2020, son voluntarias, es decir, cada Estado se fija sus metas. La contribución de China -el país que más gases de efecto invernadero emite- es bastante débil al compararla, por ejemplo, con la europea. 

El argumento de Pekín es que ellos no figuran entre el grupo de países occidentales que desencadenaron el problema del cambio climático tras décadas de expulsar CO2. El compromiso chino es alcanzar en 2030 el pico de emisiones y a partir de ahí reducirlas. Los analistas creen que ese pico llegará antes, gracias al abandono del carbón y al avance de las renovables. Para 2025, según un informe de la London School of Economics.