Unos treinta pingüinos encallados sobre el litoral del Estado de Rio de Janeiro en julio pasado fueron embarcados el martes sobre un buque de la Marina brasileña hacia el extremo sur del país, donde deberían retomar las corrientes marinas hacia su hábitat, la Patagonia.

La directora del zoológico de Niteroi -donde los pájaros fueron reanimados- Gisela Candiotto, indicó que el viaje en el mar durará tres días hasta el Centro de Rehabilitación de Animales Marinos (Cram) de Rio Grande, en el extremo sur de Brasil. Allí permanecerán una semana antes de retomar fuerzas para ser devueltos al mar. Los biólogos estiman que podrán retomar las corrientes marinas que van hacia Argentina.

«El viaje en barco es más largo que en avión, pero debería permitirles una mejor adaptación para su regreso a la naturaleza. Sentirán el olor a agua salada», declaró Candiotto.

El sábado pasado ya habían sido conducidos de vuelta al mar 399 pingüinos que habían encallado, agotados, sobre las playas de Salvador de Bahía (noreste) en julio, a 2.000 kilómetros de su ruta habitual de migración.

Estos pájaros, entre los que algunos miden hasta 76 centímetros, habían sido transportados en un avión del Ejército aéreo, y luego en un camión, hasta el Cram de Rio Grande.

Los pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus), que se reproducen en grandes colonias en el sur de Argentina y en Chile, dejan estas regiones para migrar hacia el norte entre marzo y setiembre, siguiendo los bancos de peces.

El límite natural de las corrientes marinas es el litoral del Estado de Rio de Janeiro (sureste), pero este año los pinguïnos fueron mucho más al norte, llevados por una corriente marina más cálida y más agitada de lo normal.



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