Desde el turismo sostenible hasta la adaptación al cambio climático, el Centro de Cooperación del Mediterráneo de la UICN ha abordado las principales iniciativas y proyectos que se están desarrollando en la región con la participación de instituciones de ámbito internacional como el Plan de Acción para el Mediterráneo del Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (PNUMA), la Agencia Europea de Medio Ambiente o el Centro de Actividades Regionales para Áreas Especialmente Protegidas (CAR/AEP), representantes de distintos ministerios de medio ambiente y desarrollo de países mediterráneos como Egipto, Túnez, Marruecos, Argelia, Francia y España, ONG provenientes de toda la región como el programa mediterráneo de WWF y colaboradores y miembros de UICN.

Durante las sesiones técnicas y la sesión de clausura, los participantes han lanzado un llamamiento a la UICN para conseguir una mayor coordinación entre miembros, instituciones y sectores, trabajando en la homogeneización de datos y mensajes para transmitir los valores intangibles y económicos que aporta una biodiversidad saludable para el bienestar de todos. El papel de la UICN como puente entre la ciencia, la política, la biodiversidad y la sociedad en general debe reforzarse aún más, teniendo en cuenta especialmente las singulares características ecológicas de la zona mediterránea, calificado como lugar crítico por su biodiversidad a nivel mundial y escenario sociopolítico también diverso pero con unos recursos naturales limitados en común, cuyo mantenimiento es responsabilidad de todos.

Foro Mediterráneo de UICN 

Los participantes en el Foro Mediterráneo de UICN estos días en Málaga valoraron especialmente el poder de convocatoria de UICN, creando oportunidades como el Foro para que las distintas instancias puedan conocerse e intercambiar experiencias de primera mano, obtener mayor información y establecer nuevos vínculos entre posibles fuentes de financiación para actividades de conservación y las necesidades detectadas en zonas y ámbitos concretos.  A pesar de que los datos sobre biodiversidad en el Mediterráneo van aumentando tanto a nivel regional como a nivel nacional o temático, la UICN debe identificar también las mejores herramientas para monitorizar e interpretar estos datos y analizar las tendencias de la biodiversidad, convirtiéndose en un observatorio o laboratorio regional basado en la cooperación entre países y entre sectores de la economía y la política que sirva de ejemplo para otras zonas del mundo. 

La apuesta por la innovación en temas de cooperación debe también utilizar nuevos canales de distribución de la información que aseguren que la información llega a los gestores y usuarios del territorio y de los bienes que ofrece. UICN debe seguir ayudando a mejorar la capacidad de instituciones de todo tipo para tomar decisiones con un enfoque participativo y hacer frente a las amenazas de pérdida de la biodiversidad con un mensaje global claro: la conservación no es un lujo: es una inversión necesaria, que crea empleo, y que garantizará el buen funcionamiento de la naturaleza a medio y largo plazo en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

El Centro de Cooperación del Mediterráneo de UICN analizará en las próximas semanas las aportaciones de los participantes para complementar el programa de trabajo de la UICN en el Mediterráneo. 



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