Y España ha sido el único lugar del mundo donde se ha podido constatar un crecimiento del número de malvasías, gracias a este tipo de medidas conservacionistas.

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino ha editado la "Estrategia para la conservación de la Malvasía cabeciblanca en España", que establece unos criterios orientadores consensuados para llevar a la población española de esta especie a una situación de equilibrio con su hábitat, asegurando su viabilidad a largo plazo e incrementando, a la vez, su número poblacional y su área de distribución.

Entre los factores que en el pasado han supuesto una amenaza para la supervivencia de la especie destaca la alteración de las zonas húmedas utilizadas por estas aves. A ello habría que sumar los especiales requerimientos ecológicos de la Malvasía, que necesita zonas húmedas relativamente profundas que contengan recursos para su desarrollo.

Actualmente se ha sumado como problema de conservación de esta especie su hibridación con la Malvasía canela, una especie exótica invasora, que supone un riesgo para la preservación de la Malvasía cabeciblanca como especie genéticamente pura.

2.600 ejemplares de Malvasía en España

En una estimación realizada en 1977, se estableció que la población mundial de Malvasía cabeciblanca era de 50.000 ejemplares, cuya población fue disminuyendo hasta quedar reducida a unos 10.000 ejemplares en el 2002. En este periodo de tiempo, España ha sido el único lugar del mundo donde se ha podido constatar un crecimiento del número de malvasías, pasando de 22 ejemplares en 1977 a más de 2.600 en el 2002, gracias a las medidas de conservación realizadas sobre la especie y su hábitat.

En concreto, este tipo de aves pueden ser observadas en los principales humedales de las provincias de Sevilla, Cádiz, Córdoba, Málaga, Almería, Alicante, Ciudad Real y Toledo, siendo las Comunidades Autónomas de Andalucía, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Baleares los lugares principales de reproducción. Asimismo, se han localizado ejemplares de Malvasía cabeciblanca en zonas de Castilla y León, Cataluña, País Vasco, Extremadura, Madrid, Murcia y Navarra, aunque de manera menos continua.

Actualmente, en España están protegidas un gran número de zonas húmedas donde la Malvasía cabeciblanda desarrolla su ciclo vital. Para ello, estos lugares han sido declarados como Zonas de Especial Protección para las Aves, y algunos se han incluido en el Convenio Internacional de Ramsar.

Para la elaboración de esta Estrategia de conservación, la Dirección General del Medio Natural y Política Forestal del MARM impulsó la creación del Grupo de Trabajo de la Malvasía cabeciblanca dentro del Comité de Flora y Fauna Silvestre, compuesto por técnicos y asesores de las distintas Administraciones, así como por expertos en la materia.

Teniendo en cuenta que el área de distribución de la Malvasía cabeciblanca afecta a diversos territorios, esta Estrategia se constituye como el marco de referencia para coordinar las acciones de conservación desarrolladas por las Comunidades Autónomas implicadas, además de servir de orientación y base para la elaboración y actualización de sus Planes de Recuperación



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