Una pareja más se ha sumado este año 2013 al censo urbano de estas rapaces. Mientras en su medio natural el halcón peregrino (Falco peregrinus) ha sufrido una fuerte regresión por diversos motivos como el deterioro del hábitat, poco a poco ha ido estableciéndose de forma natural dentro de la ciudad de Madrid, hasta llegar este año a un número récord de siete parejas reproductoras.

Justo en estas fechas de abril, los halcones se encuentran en plena incubación. A principios de mayo nacerán los pollos y, para mediados de junio, cumplidos sus primeros 45 días de vida, empezarán a volar por la ciudad.

Desde 1996 SEO/BirdLife realiza seguimientos del halcón peregrino en la Comunidad de Madrid, “elaborando censos, siguiendo la reproducción y vigilando los nidos, ya que los expolios eran frecuentes”, afirma Arantza Leal, del Área de Estudio y Seguimiento de Aves de SEO/BirdLife. En el año 1997 comenzó la campaña de anillamiento de los pollos. En 2008 SEO/BirdLife promovió un primer censo nacional de la especie. Además, se realiza el seguimiento de los halcones que comenzaron a criar dentro de la capital.

Por todos los barrios de Madrid

El seguimiento de las parejas nidificantes de la ciudad de Madrid se realiza desde hace años, realizando SEO/BirdLife acciones puntuales como la colocación de cajas nido. En el Museo de América (Moncloa) se colocó una en 2007 y se instaló una cámara web para seguir la evolución de las aves.

El objetivo de esta medida fue informar y sensibilizar a la población sobre la especie. Sin embargo, lo habitual en el protocolo de trabajo es no dar a conocer los lugares exactos de anidamiento, ya que es una especie protegida y además se han de evitar posibles molestias a las aves. Sí puede decirse de forma genérica que las siete parejas conocidas de Madrid nidifican por puntos bien repartidos de la ciudad: el Barrio del Pilar, el entorno de O¨Donnell, cerca del Retiro, en las inmediaciones de Arturo Soria y del Bernabéu y entre los barrios de Aluche y Carabanchel.

En la capital, los halcones han conseguido encontrar zonas adecuadas para criar y también alimento. Su dieta consiste básicamente en aves. “Capturan palomas, estorninos, vencejos o las cotorras exóticas que proliferan por los parques y jardines de la ciudad. Tienen comida abundante”, afirma Arantza Leal.

“El momento más delicado del año para los halcones es la incubación. La puesta se suele realizar hacia principios de abril y la incubación dura entre 31 y 33 días. Tras la eclosión, los adultos alimentan a los pollos durante un mes; primero dándoles el alimento, más adelante dejándoles la presa entera y, finalmente, enseñándoles a cazar”, añade Juan Carlos del Moral, responsable del Área de Estudio y Seguimiento de Aves de SEO/BirdLife. Pasado ese tiempo, los pollos ya lucen un plumaje juvenil, ganan fuerza y autonomía para moverse en el nido y alimentarse por sí mismos. Pasados unos 45 días tras salir del huevo, es decir, hacia mediados de junio, los jóvenes halcones inician sus primeros vuelos.

Según explica Arantza Leal, a diferencia de otras aves, los halcones no construyen nidos sofisticados. En el medio natural, depositan los huevos sobre el suelo en abrigos rocosos, cortados y cantiles. En las ciudades, eligen ubicaciones semejantes, es decir, edificios altos, donde hacen la puesta sobre jardineras o plataformas similares. En ese sentido, parte del trabajo que realiza SEO/BirdLife es proporcionar a los halcones una caja nido para ayudar a establecerse a las parejas que se han localizado. Las cajas nido de madera se colocan en zonas tranquilas e inaccesibles para los humanos de los edificios elegidos por los halcones.

Problemas de la población en el campo

Mientras que la población urbana de halcones aumenta, la silvestre está en declive en la Comunidad de Madrid. En el censo de 2008 se revisaron los 98 territorios conocidos y se estimó una población de 28 parejas reproductoras concentradas en dos grandes grupos: sierra de Guadarrama y los cortados fluviales de los ríos Henares, Jarama, Tajuña y Tajo. Por ello se consideró que la especie en la comunidad de Madrid se encontraba en grave declive, y está incluida en el catálogo de especies amenazadas de la Comunidad de Madrid.

“En el medio natural se han identificado algunos problemas, como el aumento de la población de competidores como el búho real, el uso de pesticidas que eleva el contenido de tóxicos en adultos y provocan falta de reproducción o fracaso reproductivo y, además, el efecto de expolios puntuales”, asegura Juan Carlos del Moral, de SEO/BirdLife.

En la ciudad de Madrid, el seguimiento de la especie lo coordina SEO/BirdLife de forma voluntaria con la ayuda de decenas de ciudadanos anónimos que vigilan a las parejas que les son más cercanas. La colaboración de estos voluntarios ayuda a localizar cada año a la mayoría de las parejas y encontrar alguna nueva, como ha ocurrido este año. También sirve para contactar con los propietarios de las viviendas privadas que los halcones utilizan de lugar de cría.



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