En las dos últimas décadas, la población de osos ha pasado de una situación crítica a casi triplicarse.

Estos y otros datos acerca del oso pardo cantábrico, una de las especies más amenazada de la Cordillera Cantábrica y a la vez una de las más emblemáticas, han sido ofrecidospor el director general del Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz; la directora general de Recursos Naturales del Principado de Asturias, Serafina Álvarez; el director general de Montes y Conservación de la Naturaleza del Gobierno de Cantabria, Javier Manrique, y el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero.

Todos ellos han resaltado la estrecha colaboración existente entre las Comunidades donde se asienta el oso pardo, y se han congratulado tanto del incremento de ejemplares registrado como de otros factores favorables constatados que juegan a favor de la recuperación de la especie.

Entre ellos, la constatación de que van ampliando su territorio y colonizando nuevas zonas, lo cual favorece el cruce genético y evita los riesgos derivados de la endogamia. En los corredores que unen las poblaciones oriental y occidental, según han explicado, cada vez son más frecuentes los avistamientos de ejemplares que se mueven por ellos, fundamentalmente machos. Las osas con crías constituyen una población más estable.

También han coincidido en señalar que, en la actualidad, socialmente hay una mejora en la percepción del oso, y se percibe la disposición de distintos colectivos a colaborar con la Administración en el fortalecimiento de la presencia de la especie.

Núcleo reproductor estable

Atendiendo a las localizaciones de osas con crías que se han detectado en el periodo 1989-2012, desde hace más de diez años se confirma la presencia, año tras año, de hembras acompañadas de crías en el sector oriental.

En los últimos años la presencia de osas con crías confirma a Cantabria como un núcleo reproductor estable dentro de la población oriental, aunque el tamaño de la población en este sector es aún muy pequeño.

Las cifras confirman, cada vez más, el objetivo principal del Plan de Recuperación del Oso Pardo en Cantabria, que es incrementar el número de ejemplares hasta conseguir la formación en Cantabria de un núcleo reproductor estable, que favorezca la conexión entre las poblaciones oriental y occidental de la especie en la Cordillera Cantábrica y contribuya a garantizar la viabilidad genética y demográfica del conjunto de la población.



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