Con este resultado, se puede confirmar la evolución constante de la especie desde 1998. También se puede ver una tasa de crecimiento con respecto al año pasado cercana al 4%.

Poblaciones más abundantes

El seguimiento ha determinado que la población más abundante de buitre negro en Andalucía está localizada en Sierra Pelada, Huelva, al igual que en los censos de años anteriores. En esta sierra habitan 109 parejas, que representan un máximo histórico para esta población, y se cuenta con datos precisos de nidificación desde hace más de 30 años.

La segunda población es la de la Sierra Norte de Sevilla, con 67 parejas repartidas en dos poblaciones de 65 y dos parejas. La población nidificante de la zona se ha incrementado continuamente durante los 10 últimos años, con un crecimiento superior al de la media andaluza.

Otros resultados

También se ha podido determinar algunos parámetros, como un índice estimado de puestas del 87% y un éxito reproductor del 64%. El número de nuevos individuos voladores se ha visto incrementado de igual manera. Esto se debe a que factores como la pérdida de puestas y pollos por desmoronamiento de nidos y por episodios de envenenamiento que hacían disminuir su número ya se han subsanado.

Estrategia de conservación

Desde el año 2001, la consejería andaluza lleva puesto en marcha el Programa de Conservación del Buitre Negro en Andalucía. Con la aplicación de sus métodos de trabajo se está permitiendo la recuperación paulatina de esta especie. La catalogación de la especie es como "En peligro" de extinción en Andalucía, "Vulnerable" en España y de "Riesgo menor" en el mundo.

El objetivo primero del programa es mantener una población sana y estable con garantías de viabilidad a largo plazo. Así, se pretende tener un número de parejas reproductoras y un área de distribución que permitan su catalogación en una categoría inferior de amenaza. "Si se sigue actuando de igual manera que hasta ahora se cambiaria de categoría para la próxima edición del Libro Rojo de especies amenazadas", apuntan desde la consejería.

Para poder reducir la categoría es prioritario actuar contra sus principales amenazas. La pérdida de hábitats, las molestias durante el periodo reproductivo, el uso de venenos y las electrocuciones en tendidos eléctricos son algunos de los ejemplos.



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