Estas hembras nacieron en el centro entre finales de junio y principios de julio de 2014 y durante las doce primeras semanas de vida los pollos están recibiendo todo tipo de cuidados y adquiriendo las destrezas necesarias e imprescindibles para su supervivencia en el área de suelta.

Según otras experiencias europeas, el problema principal al que se enfrenta un programa de reforzamiento poblacional es el mismo al que se enfrentan los individuos salvajes, la elevada tasa de mortalidad de los jóvenes urogallos, como consecuencia de la dificultad de su aclimatación a la vida en el campo. Por este motivo, se considera imprescindible un adecuado y correcto proceso de cría en cautividad, para tratar de garantizar una buena adaptación de las aves a la zona de liberación.

 Para facilitar la aclimatación de las cuatro hembras de los urogallos, se les está proporcionando una dieta lo más parecida posible a la que disfrutarán en la naturaleza. El principal objetivo de la alimentación controlada es mejorar el comportamiento y las características físicas y microbiológicas del tubo digestivo de las aves, para facilitar la digestión de los alimentos silvestres y favorecer su supervivencia.

 Simultáneamente a los cuidados diarios proporcionados a las aves, en el centro de Sobrescobio se construyó un parque de cría-voladero, para favorecer el desarrollo de la musculatura para el vuelo de los urogallos, y contribuir a mejorar su capacidad de selección de hábitats favorables en libertad. A la vez que se pasaron los cuatro ejemplares al parque-voladero, se les incorporó una hembra adulta, que les hizo de nodriza y les enseñó comportamientos de respuesta rápida y adecuada ante posibles depredadores (azores y otras rapaces que sobrevolaban las instalaciones). También se llevaron a cabo técnicas para potenciar en los individuos estos comportamientos de respuesta frente a los depredadores terrestres (vuelo de huida, ocultamiento), con el uso de un perro por la periferia del parque voladero.

 En todo momento se han garantizado unas condiciones sanitarias óptimas, a través de un exhaustivo programa de limpieza y desinfección de las instalaciones, manuales de manejo, así como los chequeos sanitarios oportunos. Durante el proceso de cría en cautividad se ha reducido al máximo el contacto directo con el equipo de veterinarios y las molestias que se podían ocasionar a las aves, siendo crucial el bienestar de los individuos en todas las etapas de su desarrollo.

 Gracias al correcto desarrollo de la cría en cautividad, las cuatro hembras de urogallo cantábrico están actualmente preparadas para su traslado y suelta al medio natural, posibilitando la primera experiencia de reforzamiento poblacional de urogallo en la cordillera Cantábrica.

 

 



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