Los trabajos de investigación sobre estos endemismos corren a cargo de la Universidad de Salamanca (sobre el caracol) y de la Universitat de València (respecto a la lagartija de las Columbretes).

El caracol de las Columbretes es de menor dimensión que el peninsular (unos 5 milímetros de diámetro de caparazón) y puede encontrarse en cualquiera de las islas principales, aunque las poblaciones más abundantes se hallen en l`Illot del Mancolibre.

Su presencia es muy habitual en zonas arbustivas así como debajo de las piedras en ambientes húmedos. El caracol de las Columbretes puede identificarse, además, por los llamativos dibujos de su concha, de color blanco y marrón.

En cuanto a la lagartija de las Columbretes, se diferencia de la peninsular por su mayor tamaño y recientemente los expertos están discutiendo su origen. Su color es muy oscuro y presenta manchas verdes o azules muy marcadas en los costados, que les sirven para comunicarse.

Los machos, reconocibles por el color rojo o naranja intenso de su vientre, practican entre ellos el canibalismo como forma de autorregular sus poblaciones. En cuanto a las hembras, presentan la particularidad de que diferentes ejemplares pueden poner los huevos en un mismo hueco, lo que en la práctica supone una mejor manera de aprovechar los espacios.

Flora y seguimiento de aves

Los trabajos de investigación sobre el caracol y la lagartija se suman a otros estudios que han venido desarrollándose sobre fauna y flora de la Reserva Natural, y sobre los que todavía hoy se realizan aportaciones.

Es el caso de los ya clásicos estudios de seguimiento y control de las colonias de aves nidificantes y de la flora presente en la isla. En los dos casos se trata de investigaciones con una larga tradición y que incluso han dado lugar a publicaciones científicas.



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