“Las expediciones de Oceana representan una de las aportaciones más completas al conocimiento de estas montañas submarinas, de alto valor ecológico, y justifican la necesidad de iniciar un proceso de protección para el Banco de Gorringe. Por ello, toda la documentación está a disposición de las instituciones portuguesas, con las cuales Oceana se encuentra actualmente colaborando para comenzar con los trámites del proceso de conservación”, declara Ricardo Aguilar, director de investigación de Oceana en Europa.

La información se obtuvo durante tres campañas que la organización internacional para la conservación marina llevó a cabo en los años 2005, 2011 y 2012. Durante dichas expediciones, se realizaron 21 inmersiones con un robot submarino (ROV), obteniendo más de 50 horas de grabación. El estudio fue complementado con más de 10 horas filmadas por un equipo de submarinistas y más de 2.200 fotografías. Gracias a la información recopilada, Oceana ha podido documentar numerosos hábitats y especies catalogados como amenazados o vulnerables por diversos organismos internacionales (OSPAR, ICES).

Durante las expediciones, se han documentado especies vulnerables como corales y esponjas de profundidad, tales como la gorgonia roja y la esponja cristal, claves para el refugio y protección de muchos otros organismos. Además, se han podido observar numerosas especies de interés pesquero como el pez espada y la langosta, así como especies pelágicas altamente migratorias, como el tiburón peregrino, la tortuga boba y cetáceos como el rorcual común y el calderón gris.

“Esta gran cantidad de especies identificadas, aproximadamente unas 125 por hectárea de muestreo, no es más que un comienzo, ya que existen cientos de esponjas, briozoos, hidrozoos, etc. cuya caracterización a simple vista es muy complicada y requiere técnicas de muestreo más complejas”, explica Helena Álvarez, científica marina de Oceana.

A pesar del exhaustivo trabajo de Oceana y los medios tecnológicos destinados a este propósito, es necesario seguir investigando para recopilar más información que ayude a proteger tanto estas montañas como las numerosas elevaciones submarinas que se encuentran desprotegidas a día de hoy en el Atlántico noreste.



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