A través del programa Aves y Clima, que estudia la relación entre el tiempo atmosférico y el comportamiento de las aves, SEO/BirdLife está construyendo desde hace años una red fenológica que alberga decenas de miles de datos sobre especies animales y vegetales.

La grulla común (Grus grus) es un ave migradora que ocupa distintos territorios a lo largo de su ciclo anual. Dentro de las diferentes rutas seguidas por la especie, España es el principal cuartel de invernada en la ruta europea occidental. Esta ruta es seguida por la mayoría de las aves que crían en Noruega, Suecia y Alemania, así como por una proporción variable de aves de Finlandia, Polonia, países bálticos y oeste de Rusia.
 
La población que inverna en España supera los 150.000 individuos, según el último censo de la especie completado en 2007. El área de ocupación en invierno ha variado en el último siglo con una clara tendencia a ocupar latitudes más norteñas. No obstante, su población muestra crecimiento o tendencia positiva y esto se refleja en número de aves que se encuentra en esta estación.
 
Las grullas viajan de día y de noche y lo hacen formando una característica V. Su característico sonido les ayuda a mantener la cohesión del grupo y a no perderse. Durante estos días sigue el goteo de pequeños grupos entrando por el Pirineo, principalmente el Pirineo Navarro, a través de puertos de montaña como Organbidexka y Lindux. Tras pasar este sistema montañoso muchas de ellas hace el descanso en algunas de las lagunas navarras o aragonesas, como la de Gallocanta, para después dirigirse la mayoría a las dehesas del suroeste peninsular donde pasan gran parte del invierno.

La laguna más importante es Gallocanta, a caballo entre Teruel y Zaragoza, donde se concentran para descansar y donde se alcanzan las cifras más elevadas en los meses de noviembre y febrero, con concentraciones que pueden superar las 100.000 aves.
La entrada de las grullas en nuestro territorio se ve acelerada por las llegadas de las nieves al norte y centro de Europa que dificulta el acceso a sus fuentes de alimento. Para partir hacia el sur, las aves aprovechan los días de tiempo anticiclónico, que generan corrientes de aire ascendente que facilitan su vuelo.



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