Apicultores / FAPA

Por Félix Toribio

redaccion@ambientum.com

Tras dos años de trabajo y la instalación de 450 colmenas de abejas en zonas de distribución de oso pardo (Ursus arctos) y urogallo (Tetrao urogallus) en Asturias, se ha demostrado la relación directa existentes entre estas especies y la producción de arándanos (Vaccinium mirtillos) y majuelos (Crataegus monogyna).

El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) junto con la Fundación Biodiversidad presenta mañana, 3 de julio, los resultados del estudio científico Proyecto de Recuperación de la Abeja y reforzamiento de la polinización en la Cordillera Cantábrica, en el Auditorio-Palacio de Congresos Príncipe Felipe, situado en Oviedo.

En el acto se mostrará la relación existente entre la capacidad polinizadora de las abejas con las especies emblemáticas de la Península anteriormente citadas. Este estudio representa una nueva herramienta de conservación que debería tenerse en cuenta dentro de los planes de conservación españoles para estas especies presentes en la Cordillera Cantábrica.

Aumento de un 80% de producción

Donde tras la instalación de 454 colmenas distribuidas en 48 estaciones de polinización, se ha constatado un aumento de un 80% en la producción de arándano silvestre, del cual se alimentan tanto osos como urogallos, con respecto a zonas no influenciadas por la presencia de abejas melíferas.

Beneficio económico y ambiental

Las colmenas dedicadas a la apicultura han sido concedidas a apicultores y particulares de zonas oseras y urogalleras, donde además del beneficio económico que aporta la producción de miel, asegura la proliferación de uno de los principales alimentos para estas especies catalogadas en peligro de extinción.



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