En el estudio, que ha sido publicado en la revista Earth’s Future de la Unión de Geofísica Americana, han participado investigadores de la Universidad de Lleida y de las universidades australianas de Western Sydney, de Wollongong, y Tecnológica de Sydney (los tres centros ubicados en Sídney).

Métodos adaptados a los cambios extremos del cambio climático

“Necesitamos desarrollar métodos que detecten los cambios rápidos y extremos en las condiciones atmosféricas y en la hojarasca antes de que pase a estar disponible para la propagación de un incendio”, ha explicado a Efeverde, el profesor del Departamento de Producción Vegetal y Ciencia Forestal de la Universidad de Lleida, Víctor Resco de Dios.

La investigación viene de más atrás, y se ha basado en un modelo desarrollado por Resco hace unos años, ha manifestado el también investigador Ramón y Cajal, y añadido que es necesario desarrollar nuevos métodos debido a los cada vez más imprevisibles fenómenos que se dan con el cambio climático.

Estudio testado en Australia, California y Portugal

El profesor Matthias Boer, de la Universidad de Western Sydney, ha liderado este estudio que ha utilizado un método testado en los incendios de años anteriores en Australia y California (EE.UU.) y más recientemente en el de Pedrógão Grande de Portugal, en junio de 2017.

Entre el 17 y el 24 de junio de 2017 se desató en Pedrógão Grande (centro de Portugal) un incendio forestal que arrasó más de 46.000 hectáreas y provocó la muerte de 64 personas y más de 200 resultaron heridas. Treinta de las víctimas quedaron atrapadas en sus vehículos en medio del incendio cuando intentaban huir por la carretera nacional 236.