Dramático declive de la población del orangután de Borneo

 

Parece ser que el esfuerzo que durante casi medio siglo años han hecho las autoridades de Borneo para conservar la vida salvaje en la isla no es suficiente en el caso del orangután de Borneo (Pongo pygmaeus), uno de los simios más gravemente amenazados de extinción.

Así lo demuestra un estudio publicado este mes de febrero en la revista científica Current Biology, que revela que entre 1999 y 2015 el número total de ejemplares de la especie, listada como “En Peligro Crítico” en la Lista Roja de la UICN, se redujo en más de 100.000 orangutanes.

Si bien el trabajo denota que había más orangutanes en la isla de Borneo -que Indonesia comparte con Malasia y Brunei- que los estimados previamente, también certifica que durante este lapso de tiempo el mayor declive tuvo lugar en las áreas desforestadas debido a la expansión de los cultivos de las industrias papeleras, de caucho y de aceite de palma.

El estudio, en el que han participado un total de 38 instituciones internacionales lideradas por un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), el Centro Alemán para la Investigación Integral de la Biodiversidad (iDiv) y la Universidad John Moores de Liverpool (Reino Unido), destaca, además, que otro gran número de orangutanes se perdieron en zonas en las que el bosque circundante había sido convertido a la agricultura.

Pero la presión humana sobre la especie no acaba aquí, pues la caza furtiva y la recolección de orangutanes bebé para el comercio de mascotas también han contribuido en gran medida a la reducción de la población.

El nuevo estudio, que representa la cobertura de datos más completa hasta la fecha, está en línea con otro análisis publicado hace unos meses sobre las tendencias de la población de orangutanes, en el que los autores aseguraban que la especie había perdido el 25% de su población en la última década.

Los últimos estudios sobre la densidad y presencia de estos orangutanes constatan que, pese al declive, la especie se ha ido adaptando a los cambios derivados del incremento de la presión humana. De hecho, los expertos aseguran que ahora los grupos se distribuyen más ampliamente y han aprendido a vivir en áreas forestales degradadas e incluso en plantaciones, lo que demuestra que son más cosmopolitas de lo que se creía.



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