La biodiversidad significa “variedad de vida vegetal y animal” en el mundo. Pero también es la forma en que diferentes especies se conectan e interactúan en la naturaleza.

El mundo está compuesto de una red invisible que rara vez apreciamos. La pérdida de animales o plantas, puede transformar todo un ecosistema: desaparecen sus vínculos.

1. Agricultura

Generalmente se culpa a la agricultura de la degradación del suelo. Sin embargo, gestionada con diligencia, la agricultura puede, en realidad, aumentar la salud de los suelos, subrayan desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Las legumbres, por ejemplo, ayudan a restaurar la vitalidad del suelo, lo que ayuda a otras plantas a crecer mejor. ¿Sabías que hay más organismos vivos en una cucharada de tierra que personas en nuestro planeta?.

“Necesitamos suelos sanos para poder producir nuestros alimentos, para eliminar el carbono del aire y para el desarrollo de microbios de los que se obtienen nuestros medicamentos, como la penicilina”, explican desde el organismo internacional.

Los sectores agrícolas son los mayores usuarios de la biodiversidad: “Administran las mayores zonas terrestres, marinas y de agua dulce de la Tierra, ya sea biodiversidad “salvaje” en la silvicultura y la pesca, o biodiversidad “domesticada” en los sistemas productivos”, aseguran las mismas fuentes.

2. Plantas

De las cerca de 250.000 especies de plantas que se han identificado, unas 7.000 pueden servir de alimento al ser humano. Sin embargo, en todo el mundo tan solo hay 150 cultivos con una producción de cierta importancia, reseña la FAO.

La organización de las Naciones Unidas pone como ejemplo los cultivos de maíz, trigo y arroz, los cuales suministran casi el 60% de las proteínas y calorías diarias que ingerimos. “Necesitamos ampliar nuestras dietas para explorar algunas otras variedades que podrían ser más nutritivas y nos permitirían enfrentarnos mejor los cambios en el clima”, instan los expertos.

3. Animales

Obviamente, el ganado es importante como fuente de alimento. De hecho, solo tres especies (vacas, cerdos y pollos) proporcionan la mayoría de las calorías totales en las dietas actuales. Pero los animales también contribuyen al crecimiento de las plantas.

Cuando ramonean o pastan, y haciendo circular nutrientes a través de la producción de estiércol, el ganado distribuye las semillas.

“Oímos hablar a menudo de la extinción de especies silvestres, pero las razas ganaderas también se han visto afectadas. Entre 2000 y 2018 se extinguieron cerca de 150 razas de ganado doméstico”, destaca la FAO.

4. Bosques

Los bosques representan una de las fuentes más importantes de diversidad biológica. Existen unas 60.000 especies de árboles en el mundo. Los bosques no solo protegen a varias especies, sino que actúan como filtros naturales que ayudan a purificar las fuentes de agua. También secuestran y almacenan carbono, limpiando y enfriando el aire.

“Hoy en día, los bosques naturales de todo el mundo han pasado de unos 10,6 millones de hectáreas en la década de 1990 a 6,5 millones de hectáreas entre 2010 y 2015”, enfatizan desde la FAO.

5. Manglares

Los manglares y otros tipos de vegetación costera, como praderas marinas y marismas, reducen el tamaño de las olas, disminuyendo el impacto de posibles inundaciones. La expansión de la acuicultura es una de las principales causas de la deforestación de los manglares.

“En general, el crecimiento demográfico, el desarrollo de las infraestructuras, la contaminación del agua, el turismo irrespetuoso y la creciente acidez del agua están afectando a la vegetación costera, lo que en última instancia acarrea consecuencias más graves en caso de que se produzcan los temidos desastres naturales”, recuerda la FAO.

Fuente: ABC,



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