La resolución se basa en la gravedad de los hechos, la cantidad hallada de cebos envenenados y lazos, así como el potencial peligro que su colocación suponía para especies como el Águila Imperial ibérica, el Buitre negro o el Milano Real, entre otras. Para WWF se trata de una sentencia ejemplarizante, que sirve para trasladar a la sociedad el mensaje de que los que utilizan veneno son castigados con todo el peso de la ley.

130 cebos envenenados

WWF considera así mismo fundamental que desde la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente se vuelva a reactivar el plan regional de lucha contra el uso de cebos envenenados, incrementándose la vigilancia y se apliquen con rigor las diferentes medidas previstas en la ley.

La sentencia establece como hechos probados que en fecha no determinada, pero en todo caso inmediatamente anterior al 3 de febrero de 2005, los dos guardas de la finca, siguiendo instrucciones del arrendatario del coto, colocaron 130 cebos envenenados en trece localizaciones distintas, además de 331 lazos sin freno y 59 lazos para jabalíes, entre otras artes ilegales. El objetivo: dar muerte a los predadores que afectan a la caza y con conocimiento de los efectos destructivos para la fauna.

60 episodios de envenenamiento

La sentencia también recoge que no se ha presentado ninguna prueba que permita sostener, “ni aun mínimamente”, que la colocación de los lazos y los cebos obedecía a la venganza de un tercero, como manifestaron en su defensa los imputados.

Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF España afirma que: “Estamos satisfechos por esta condena que nos recuerda que el uso de cebos envenenados constituye un grave delito que puede conducir a la cárcel, además de causar enormes daños contra la biodiversidad”. Y concluye: “Es fundamental la colaboración de toda la sociedad para poder desterrar esta lacra de nuestros campos, que supone la mayor amenaza para muchas especies en peligro”.

Para WWF esta sentencia es especialmente importante por su carácter ejemplarizante, ya que condena a los tres imputados, se produce en una zona tradicionalmente conflictiva por el uso de cebos envenenados y en un momento en el que en Castilla La Mancha, vuelve a producirse un importante repunte en este tipo de prácticas ilegales.

Así, tan sólo entre 2008 y lo que va de 2010, WWF ha conocido más de 60 episodios de envenenamiento en toda la región, destacando la provincia de Toledo donde han muerto especies tan emblemáticas cómo el Águila imperial y el Buitre negro. Además hay que recordar que Castilla-La Mancha, con una treintena de Águilas Imperiales encontradas envenenadas en algo más de una es la Comunidad que encabeza el número de envenenamientos de esta amenazada a nivel mundial.



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