La calada nocturna, las líneas espantapájaros y la introducción de peso en los cebos son estrategias efectivas que han reducido más del 90% de las capturas de aves marinas en áreas de pesca de todo el mundo (océano Antártico, Alaska, Sudáfrica, Namibia, Nueva Zelanda, Australia, etc.).

En el hemisferio sur, desde hace décadas se aplican estrategias de mitigación para proteger las poblaciones de distintas especies de albatros y petreles. Las líneas espantapájaros también se utilizan en territorios antárticos y subantárticos incluidos dentro de la Convención sobre la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR).

Mediterráneo

En el Mediterráneo todavía no se aplica ninguna medida para mitigar el impacto de la actividad pesquera en las aves marinas, que es la causa principal del declive de las tres especies endémicas: la pardela la cenicienta (Calonectris diomedea), la pardela mediterránea (Puffinus yelkouan) y la pardela balear (Puffinus mauretanicus), clasificada en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

“En el área mediterránea, vamos con dos décadas de retraso para abordar y solucionar este problema medioambiental. Si no se evita la captura accidental de aves marinas en los palangres, las especies de pardela más amenazadas podrían desaparecer de nuestros mares en pocas décadas, en particular la pardela balear”, alerta el profesor Jacob González-Solís, del departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la Universidad de Barcelona (UB) y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio).

En el marco de la investigación, de 2013 a 2014 el equipo de la UB-IRBio analizó la eficacia de distintas estrategias para mitigar la pesca accidental en barcos de la flota palangrera que capturaban merluza (Merluccius merluccius) en aguas del Mediterráneo occidental.

Medidas de mitigación

Los expertos ensayaron cuatro medidas de mitigación: añadir pesos para acelerar la velocidad de hundimiento de los cebos colocados en los anzuelos, emplear líneas espantapájaros para disuadir a los pájaros de atacar los cebos, usar cebos artificiales que son menos atractivos que los naturales (como una sardina), y hacer caladas durante la noche, periodo en el que los pájaros tienen muy poca actividad.

Calar de noche, justo antes del amanecer, redujo drásticamente el número de pájaros que intentaban robar los cebos. Esta medida, además, parece no afectar a las capturas de merluza ni de otras especies no comerciales.

Sin embargo, la obligatoriedad de calar de noche podría reducir el tiempo disponible para la pesca, sobre todo durante el verano, ya que las noches son más cortas.

“Todas las evidencias apuntan a que el descenso de las poblaciones de las tres especies de pardela endémicas del Mediterráneo son consecuencia directa de la pesquería de palangre y, por tanto, la situación necesita una intervención valiente, inmediata y decidida de la Administración nacional, estatal y europea”, añade González-Solís.

Calada nocturna

“Nuestro estudio demuestra que, a día de hoy, la calada nocturna es con diferencia el método más efectivo para reducir las capturas accidentales de aves marinas en palangres demersales del Mediterráneo. Mientras no encontremos opciones más efectivas, y siguiendo un principio de precaución fundamental, sería preciso implementar la calada nocturna de forma urgente en los barcos que pescan con palangres y palangrones demersales en el levante español y en el Mediterráneo, al menos en aquellos que utilizan prácticas más peligrosas para las aves y durante los meses de mayor riesgo de captura accidental de aves marinas”, continúa el experto.

“En paralelo, habrá que continuar el trabajo de investigación sobre las otras alternativas que pueden resultar efectivas, y que pueden ajustarse a los distintos métodos de pesca de la flota peninsular”, prosigue.

Fuente: Agencia SINC,



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