De hecho, el proyecto financiado con fondos europeos WATERGOLF, puesto en marcha en 2013, podría llegar a ahorrar un tercio del agua que se emplea en los campos de golf cada año.

Probablemente el agua sea la cuestión que por sí sola más quebraderos de cabeza provoca de cara a lograr la sostenibilidad del golf. Por ello es urgente dar con medios de optimizar el consumo hídrico y aumentar la eficacia de los sistemas a través de tecnologías innovadoras. Además, esta medida repercutiría positivamente en las arcas de estas instalaciones, en especial si se tiene en cuenta que resulta probable que el coste del agua aumente a corto plazo.

De hecho, el agua utilizada para fines recreativos supone un porcentaje cada vez mayor del total de agua consumida y los campos de golf arrastran fama por los excesos que cometen en su empleo, sobre todo en regiones de Europa más secas como Portugal y España. Además, en un informe reciente de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) se apunta a que Europa se ha centrado más en aumentar el abastecimiento hídrico que en explorar maneras de limitar su demanda.

WATERGOLF trabaja para dar con una solución en este sentido y provocar un cambio de mentalidad en cuanto a las labores de conservación del agua. El proyecto aportará a los clubs de golf información precisa sobre cuándo y dónde es necesario regar mediante una integración de sensores tanto subterráneos -capaces de medir la humedad, la salinidad y la temperatura del suelo, como de superficie -que miden colores, la velocidad del viento y su dirección.

El sistema suministrará mediciones constantes a través de tecnología inalámbrica a un programa informático dotado de inteligencia artificial. Este programa sugerirá parámetros de riego para distintas zonas teniendo en cuenta otros datos como mapas tridimensionales del terreno, sistemas de drenaje y previsiones meteorológicas.

Todas las mediciones se transmitirán mediante tecnología ZigBee de bajo consumo dotada de un diseño de antena creado ex profeso. ZigBee se emplea en aplicaciones en las que no resulte relevante alcanzar una velocidad de envío de datos elevada, se precisa que las baterías duren considerablemente y la seguridad de la red sea un aspecto a tener en cuenta. La naturaleza descentralizada de esta red inalámbrica ad hoc la hace ideal para aplicaciones en las que no es posible depender de un nodo central, como por ejemplo la cobertura de un campo de golf al completo.

Además, esta tecnología puede utilizarse para informar de enfermedades existentes o potenciales en la hierba y lograr así solucionar problemas con rapidez y eficacia. Los usuarios de WATERGOLF contarán con la asistencia de expertos en la materia a los que podrán dirigir sus dudas a través de Internet. El proyecto, activo hasta diciembre de 2014, recibió una financiación de 1 138 986 euros .



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