El pleno de la Eurocámara votará hoy un informe, cuyo ponente es el eurodiputado austriaco del grupo popular europeo (PPE) Richard Seeber, que rechaza los trasvases como solución a la sequía y pide apostar por la reutilización de las aguas residuales y por las desaladoras.

“La construcción de trasvases para el transporte de agua para grandes distancias no debería ser la solución al problema de la escasez del agua”, subraya el informe. En su lugar, propone para las regiones más afectadas por la sequía “opciones tradicionales, como la construcción de infraestructuras que permitan regular caudales” o “soluciones alternativas e innovadoras, como la reutilización de las aguas residuales o la desalinización sostenibles”.

La resolución de la Eurocámara contradice el informe elaborado por el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, y aprobado por el Comité de las Regiones (CdR) a favor de los trasvases. El dictamen señalaba que “se consideran positivos los trasvases de recursos excedentes y otros intercambios de agua entre sistemas dentro de los Estados miembros como medida de articulación de la solidaridad en materia de agua siempre que quede garantizada la mejora del medio ambiente, la calidad de las masas de agua, la calidad de los acuíferos y los caudales ecológicos”.

Fuentes del PP español explicaron a Europa Press que han pedido una votación por separado del párrafo referido a los trasvases y que si esta referencia no se suprime votarán en contra de la resolución. Aún así, es muy probable que el texto salga adelante porque cuenta con el apoyo de socialistas y verdes y de varias delegaciones nacionales del PP, ya que el ponente es un conservador austriaco.

El informe destaca que sería posible ahorrar un 40 por ciento del agua que se utiliza en la UE. Entre las medidas específicas propuestas para lograr este objetivo destacan una “política eficiente de tarificación del agua”, la inclusión de criterios de utilización eficaz del agua entre las normas de construcción de edificios, el establecimiento de incentivos financieros para fomentar un uso más eficiente del agua y la introducción de un sistema de etiquetado sobre el consumo de agua de los productos, similar al que ya existe para la eficiencia energética.

El Parlamento subraya que la escasez de agua y la sequía han afectado hasta ahora a un 11 por ciento de la población europea y a un 17 por ciento del territorio. Además, pone de manifiesto que Europa continúa derrochando un 20 por ciento de sus recursos hídricos debido a la ineficiencia y que el impacto económico de la sequía en la Unión en los últimos 30 años se cifra en 100.000 millones de euros.

También se indica en el informe que la urbanización masiva contribuye a la carencia de agua.



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