Sobre la base de dos décadas de trabajo en desarrollo sostenible, CI está llamando a los implicados en Río+20 a que pongan a los consumidores y los patrones de consumo en el centro de la toma de decisiones sobre desarrollo sostenible.

CI cree que los derechos y deberes de los consumidores pueden y deben desempeñar un papel fundamental en este gran salto hacia un futuro sostenible. Lo que consumimos, y cómo lo hacemos, debe ser la piedra angular en la transición hacia una economía ecológica que ponga el bienestar humano y la equidad social en el centro, mientras que progresivamente reducimos nuestro impacto individual y colectivo sobre el medio ambiente.

¿Qué esperamos de Río+20?

  • Un compromiso explícito con medidas que apoyen el consumo sostenible, incluida la plena aplicación de la sección G de las Directrices de la ONU para la Protección del Consumidor:

"Los gobiernos, en asociación con las empresas y organizaciones de la sociedad civil, deben elaborar y aplicar estrategias que promuevan el consumo sostenible mediante una combinación de políticas que podrían abarcar reglamentos, instrumentos económicos y sociales, y políticas sectoriales en áreas tales como el uso del suelo, transporte, energía y vivienda, programas de información para dar a conocer el impacto de los patrones de consumo, eliminación de los subsidios que promueven patrones insostenibles de consumo y producción, y promoción de mejores prácticas de gestión ambiental en sectores específicos".

  • Apoyo y aprobación de un ambicioso Marco de Programas de 10 años (10YFP) sobre Consumo y Producción Sostenibles.

En 2002, en la Cumbre de Johannesburgo, los gobiernos pidieron la elaboración de un marco de 10 años de programas de apoyo a las iniciativas regionales y nacionales para acelerar el cambio hacia modalidades sostenibles de consumo y producción.



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