La polémica que se había generado en relación al potencial contaminante de los lodos que se querían dragar el puerto de Maó para tirarlos al mar, ha alcanzado un hito importante. Autoridad Portuaria, la administración competente en el tema, ha decidido encargar un nuevo estudio para valorar la contaminación de los sedimentos y suspender, mientras tanto, las actuaciones de dragado.

 Las informaciones que había ido publicando el GOB no eran alarmistas, sino bien fundamentadas. Otros estudios realizados en zonas cercanas han deducido contaminaciones mucho más elevadas que las que se habían hecho oficiales. La diferencia podría ser debida a que las muestras del estudio oficial se hubieran tomado sólo en los fangos de superficie y no en la profundidad que se pretende dragar.

Por otra parte, como se había dicho, el error que se detectó en la suma del mercurio cambia la conclusión del estudio, de manera que los lodos ya no se pueden tirar libremente al mar.

El GOB agradece a Autoridad Portuaria la decisión de frenar las actuaciones hasta que se cuente con datos más contrastados. Es una buena noticia para la salud del mar y por la salud de las personas.

El GOB sigue pensando que, si es necesario llevar a cabo ninguna actuación para ganar más calado, se debería aprovechar para sacar del medio marino unos contaminantes que nunca deberían haber llegado. Y asegura que en este sentido, el mejor destino de los sedimentos sería un vertedero controlado o una estación de descontaminación, pero de ninguna manera el mar abierto.



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