El estudio, publicado en la revista Ecological Applications, muestra cómo el uso de dichas sustancias para fines agrícolas pondrá en peligro el estado de los cursos europeos, especialmente en Europa Central, las regiones nórdicas y del Báltico y pone de manifiesto una relación entre el uso de insecticidas y la temperatura.

Científicos del Centro Helmholtz de Investigación sobre el Medio Ambiente (UFZ) compararon la situación de 1990 con proyecciones climáticas y de cambio en el uso del suelo previstos para 2090. Sus cálculos revelan, entre otros, el impacto negativo que tendrán los plaguicidas de uso agrícola en Alemania, donde extensas áreas entrarán a formar parte del 40% de la superficie continental en la que los cursos fluviales dejarán de gozar de una situación ecológica óptima.

Cumplir, según los investigadores, con los objetivos de la Directiva marco sobre el agua de la UE (Directiva 2000/60/CE) para garantizar y mantener un estado químico y ecológico óptimo de todas las masas de agua no será fácil. Para dicho fin se considera importante conseguir una reducción considerable de la exposición de los cursos fluviales a plaguicidas. La creación de zonas de amortiguación a lo largo de los cursos contribuiría, junto a la reducción en el empleo de plaguicidas, a lograr dichos objetivos. De esta forma se reduciría la cantidad de plaguicida que la lluvia arrastra hasta los ríos desde los campos de cultivo. Los investigadores consideran que estas zonas de amortiguación se convertirán en un refugio para especies amenazadas, desde donde podrán iniciar una repoblación.

Para el estudio, los científicos pertenecientes al equipo de Helmholtz calcularon la cantidad de insecticidas utilizados, las especies de plantas cultivadas y el uso del suelo, y después plasmaron los resultados en mapas. Compararon la situación de referencia, de hace más de veinte años, con una proyección climática de 2090.

“Para pronosticar cambios climáticos, aplicamos los valores que publicó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 2007, como la proyección A1B”, explica el Dr. Matthias Liess de UFZ. “En ese momento era la proyección más pesimista, con una previsión de aumento de la temperatura media global de 2,8º C para finales del siglo XXI. Muchos científicos creen ahora que el aumento de la temperatura real podría ser muy superior a esta cifra. Si aumentan las emisiones de CO2 y, como resultado, se produce un ascenso de las temperaturas, también se incrementarán rápidamente los riesgos ecológicos para estos cursos y se alcanzarán mucho más pronto los niveles de contaminación previstos”.

Solo unos pocos estudios han demostrado el efecto del cambio climático sobre los riesgos ecológicos de los plaguicidas para la vida acuática en escalas espaciales grandes. Se prevé que el uso de insecticidas se multiplique por 23 en Europa, dependiendo del grado de aumento de la temperatura y de los cambios en el uso del suelo previsibles.

Existe una relación entre el uso de insecticidas y la temperatura. Los cambios climáticos provocarán un aumento en los índices de desarrollo y de supervivencia de los insectos durante la estación invernal. El equipo calcula también que la mejora de las condiciones para su desarrollo provoque una mayor propagación de éstos. Por lo tanto, cuanto más calor haga en una región, mayor será el número de insecticidas que se utilicen.

“En este estudio nos centramos en los insecticidas porque los invertebrados se ven mucho más afectados por estos productos que por otros grupos de pesticidas”, explica la Dra. Mira Kattwinkel de UFZ, autora principal del estudio.



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