Para el estudio, liderado por el investigador francés François Galgani del IFREMER, han utilizando mejillones como indicador,  gracias a que éstos  son capaces de  filtrar grandes cantidades de agua y acumular los contaminantes en sus tejidos.

Concepción Martínez-Gómez y José Benedicto, investigadores del Centro Oceanográfico de Murcia del Instituto Español de Oceanografía (IEO), han participado en la primera evaluación en la cuenca occidental mediterránea  de la  contaminación por hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) usando mejillones transplantados como indicador.

Los HAPs son compuestos tóxicos, que se encuentran de forma natural en el medio ambiente marino, pero que sobre todo provienen de la combustión incompleta de materiales y del uso de combustibles fósiles. Estos contaminantes han despertado la preocupación de las autoridades debido a que algunos de estos compuestos se han relacionado con la aparición de malformaciones, mutaciones y el desarrollo de algunos tipos de cáncer. Su control y seguimiento en el medio marino es uno de los objetivos prioritarios del Programa MED POL.

Este trabajo, dirigido por  el investigador  francés François Galgani del IFREMER y publicado en el último número de la revista Environmental Monitoring and Assessment, analiza la contaminación de HAPs en las aguas costeras de España, Marruecos, Argelia, Túnez, Italia y Francia, en 123 estaciones de muestreo.

Testigos de la contaminación

Para realizar el estudio, los investigadores repartieron 123 jaulas llenas de mejillones por toda la costa occidental mediterránea y, durante tres meses, estos moluscos bivalvos estuvieron filtrando el agua y acumulando los HAPs en sus tejidos.

"Los mejillones están reconocidos  desde hace décadas  a nivel internacional como organismos indicadores de la contaminación del agua marina debido, entre otras causas, a que son organismos filtradores con una baja capacidad para eliminar los compuestos tóxicos", explica Concepción Martínez-Gómez. "De este modo, al filtrar grandes volúmenes de agua cada día, los HAPs presentes en la columna de agua a bajas concentraciones se bioacumulan en sus tejidos alcanzando concentraciones más altas, y así pueden ser detectados y cuantificados con mayor facilidad" añade.

Para este estudio se han utilizado por primera vez mejillones "trasplantados", es decir, en lugar de recolectar mejillones nativos, se han empleado ejemplares provenientes de un mismo lugar, que se han ubicado dentro de jaulas en cada estación de muestreo. "Los mejillones  trasplantados tienen  características químicas y biológicas similares, y por tanto, los resultados obtenidos en las diferentes  regiones  permiten una mejor comparación", explica José Benedicto. "Este tipo de seguimiento  permite también minimizar y optimizar la influencia de factores como el tiempo de exposición, el crecimiento o el estado de madurez  sexual de los mejillones, y además podemos seleccionar los sitios a estudiar, eliminando las limitaciones existentes en aquellos lugares donde las poblaciones de mejillones naturales son escasas o no existen" añade.

Los datos

El estudio concluye que las estaciones situadas en Córcega y a lo largo de la costa de Marruecos y Argelia son, mayoritariamente, las zonas menos expuestas a este tipo de contaminantes, mientras que las costas de Cerdeña e Italia, presentaron, por el contrario, las mayores concentraciones de HAPs.

En el caso de España, las concentraciones obtenidas de HAPs en mejillones fueron, por lo general, moderadas en relación al resto de estaciones de la cuenca occidental del Mediterráneo.

Los valores máximos, independientemente del país, se registraron en las estaciones situadas en  las proximidades de grandes ciudades y áreas industriales.



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