Tras vivir el otoño más seco que se recuerda en 30 años y un invierno poco lluvioso que obligó a la Xunta a poner en marcha un operativo de obras hidráulicas para hacer frente a una prealerta por sequía, Galicia afronta los primeros meses del verano con una situación impensable hace tan solo unos meses. Los nueve embalses que abastecen las grandes áreas urbanas están ya al 96,3 por ciento de su capacidad, o lo que es lo mismo, disponen ya de 63,71 hectómetros cúbicos, el mayor nivel de agua embalsada registrada en el último año.

Se acerque un verano seco o no tanto, lo cierto es que el abastecimiento de las ciudades está garantizado ya para varios meses. Y todo, en gran parte, gracias a las lluvias que han caído en los últimos treinta días en la comunidad y que han dejado el mayo con más precipitaciones que se recuerda en Galicia desde hace quince años.

En lo que va del 2008, ha llovido uno de cada dos días en la comunidad y este último mes ha sido uno de los que más ha contribuido precisamente a ello. Excepto en Santiago, donde los niveles registrados se mantuvieron entre los 100 y los 150 litros habituales por metro cuadrado, en el resto de la autonomía las cifras están muy por encima de las medias registradas otros años. Es el caso, por ejemplo, de Lugo, donde la cantidad de precipitaciones caídas ha superado con creces los entre 70 y 100 litros normales, o Ferrol, que ya está por encima de su media, fijada entre 64 y 88 litros.

El doble que en enero

Las precipitaciones de los últimos dos meses pusieron fin a la situación de prealerta por sequía que comenzó el 9 de noviembre, y que la Confederación Hidrográfica del Norte mantuvo hasta el pasado 15 abril. En esa fecha, los pantanos que abastecen el consumo de los gallegos superaban ya el 90 por ciento y se situaban en los niveles de las mismas fechas del 2007. Desde entonces y hasta ahora, en un mes, el volumen de agua ha aumentado hasta en seis puntos. Un ritmo importante, pero a gran distancia del que se ha venido marcando desde que comenzó el año: a principios de enero, todas las alarmas saltaban cuando la cantidad de agua embalsada llegaba a 32,30 hectómetros cúbicos, lo que dejaba una ocupación media de tan solo el 49,6 por ciento. Incluso, en algunos casos, como el de Cecebre, que abastece A Coruña, el nivel cayó por debajo del 30 por ciento.

La situación en el conjunto de las cuencas gallegas va en sintonía con lo que ocurre en los grandes pantanos de abastecimiento. Los recursos hídricos de Miño-Sil, Galicia Costa y Limia (sumando consumo y explotación hidroeléctrica) superan ya los 2.617 hectómetros cúbicos, algo más del 79 por ciento de su capacidad total, cuando a comienzos de año rondaba casi en la mitad, el 42 por ciento. Los datos resultan más halagüeños si se valora que la reserva hidráulica gallega se sitúa más de 20 puntos por encima de la media española.

Ante la escasa probabilidad de que el panorama meteorológico cambie en las próximas semanas, Galicia podría incluso superar los niveles actuales y entrar de lleno en el verano con los embalses consuntivos al 97 por ciento.



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