Así lo autorizó la Junta de Manejo Participativo (JMP), reunida ordinariamente la tarde de ayer, luego de analizar los resultados del monitoreo pesquero de este recurso marino, el cual evidenció que existe una recuperación de la especie, superior en los últimos 3 años.

La Junta de Manejo Participativo conformada por los representantes de los sectores pesquero, turístico, ciencia y educación, y el administrador de la Reserva Marina (DPNG), y como observador a un delegado de la Secretaría Técnica del Consejo de Gobierno de Galápagos, acordaron que se aplicarían las mismas regulaciones adoptadas para pesquerías anteriores, entre las que se destaca la prohibición de capturar langostas ovadas, por lo que se retendrán todas aquellas que presenten indicios de haber sido “cepilladas” o que tengan los pleópodos cortados (lugar donde colocan los huevecillos). La talla mínima de captura es de 26 centímetros de longitud total, o de 15 centímetros solo la cola.

Al igual que la pesquería pasada (temporada 2013), la autoridad ambiental busca fortalecer el consumo local de langosta entera y que las Cooperativas de Pesca Artesanal sean las que comercialicen el producto en la parte continental. Durante la temporada de pesquería de langosta, el recurso langostino entra en veda.

La DPNG junto a la Armada Nacional realizará el control de pesquería en los sitios de captura y monitoreo de producto en los puertos de desembarque autorizados por la autoridad ambiental. Asimismo, se ejecutarán operativos rutinarios de control con la Policía Nacional en los restaurantes y sitios de expendio de langosta, a fin de verificar el cumplimiento de las regulaciones establecidas para la presente pesquería.



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