El abandono de cinco pantanos en la provincia impide disponer de una reserva de agua de 6 hectómetros cúbicos, una cantidad similar a la que consume el municipio de Alicante en cuatro meses. Los embalses históricos existentes en diversas comarcas están en la actualidad sin uso o, en todo caso, sin que sus recursos se aprovechen de forma efectiva. La acumulación de lodos en los fondos y algunas dificultades generadas por una mala ubicación de las presas son la causa de esta infrautilización.

Los dos embalses que estarían en mejores condiciones para su uso si tuvieran un mantenimiento son los de Tibi y Relleu, al encontrarse sus presas en relativo buen estado y almacenar agua de mejor calidad. El primero de ellos, además de ser el más antiguo -data de 1594-, es el de mayor capacidad, con 3,7 hectómetros cúbicos. Sin embargo, los aterramientos han reducido el volumen en un 75 por ciento, y la contaminación por fangos hace imposible aprovechar el caudal. El Sindicato de Riegos de la Huerta de Alicante, propietario del pantano, y el Ayuntamiento de Tibi han pedido al Gobierno un dragado para poder recuperarlo y utilizar de nuevo el agua para la agricultura.

En similar situación está el de Relleu, en el río Amadorio, con 0,6 hectómetros cúbicos de capacidad y en la práctica abandonado desde que en 1947 entró en servicio el embalse de Amadorio, situado más abajo. No obstante, el gerente del Consorcio de Aguas de la Marina Baja, Francisco Santiago, considera que habría que "buscar su utilidad y rentabilidad", dado que su recuperación podría contribuir a "mejorar los aprovechamientos hídricos de la zona". Este pantano, construido en el siglo XVII, aún pertenece a los regantes de La Vila Joiosa, los cuales, a juicio de Santiago, podrían beneficiarse de esta "puesta en valor".

Como en el caso de Tibi, los fangos del fondo han reducido en dos tercios el volumen embalsado, pero el buen estado de la presa permite que se siga almacenando agua.

En los pantanos de Elda y Elche, en el Vinalopó, el abandono se combina con la mala calidad de las aguas por culpa del terreno. El portavoz de la Junta Central de Usuarios del río, Ángel Urbina, explica que las margas arcillosas de la zona dan demasiada salinidad a un caudal ya de por sí muy escaso. Además, en el caso de Elche, la falta de depuradoras aguas arriba empeora la situación. Distinto es el caso del embalse de Isbert, en la Marina Alta, inservible por culpa exclusiva del terreno.



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