Greenpeace denunció el miércoles el "abandono general de la protección de la costa" de las autoridades españolas, dejándola sin protección ante los desmanes del urbanismo y la contaminación.

"La protección de la costa es el elemento que de manera más evidente está mostrando el abandono del Gobierno de las políticas ambientales", afirmó el presidente de Greenpeace en España, Juan López de Uralde, durante la presentación en Madrid de la última edición de su informe anual sobre el estado del litoral español.

El nuevo texto, bautizado como "Destrucción a toda costa 2008", se ha centrado en 100 puntos negros especialmente preocupantes, debido en buena parte al desarrollo urbanístico.

"Llevamos ocho años denunciando este modelo económico insostenible", afirmó Pilar Marcos, responsable de la campaña de costas de Greenpeace.

"A esta sinrazón urbanística se le suma ahora la promoción de infraestructuras portuarias", añadió, citando como ejemplo el proyecto andaluz de duplicar su número de amarres para embarcaciones deportivas, pasando de 12.000 a 25.000.

En cuanto a la contaminación, Julio Barea, responsable de este área en la organización, destacó casos como el del estuario de Algeciras, al que un informe de la propia Junta de Andalucía definió como "el estuario más contaminado por metales pesados del mundo", o la Bahía de Algeciras, a la que la organización ecologista considera "en riesgo diario de catástrofe".

A la contaminación industrial se suman los vertidos de aguas residuales urbanas, que afectan a las aguas de Ceuta y Melilla o de Palma de Mallorca y han llevado a la Unión Europea a rebajar la calificación de las zonas de captura de bivalbos de las rías gallegas, todo ello sin olvidar los vertidos directos desde buques.

"Únicamente el 12 por ciento (de los vertidos de barcos) procede de grandes catástrofes como el Prestige", apuntó Barea. "El resto son procedentes de operaciones fácilmente evitables, porque son intencionadas"

Para hacer frente a esta situación, Greenpeace exige varias medidas, incluyendo la aplicación de la Ley de Costas existente y que Marcos calificó como "bastante buena", así como la creación de reservas marinas y litorales.

También reclamaron que se ponga fin a la urbanización incontrolada protegiendo los primeros 500 metros de línea de playa, la puesta en marcha de la Estrategia para la Sostenibilidad de la Costa, redactada por el equipo de la ex ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona, y que se acabe con los vertidos industriales y urbanos.



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