El Decreto de Sequía aprobado por la Junta a finales de 2005 para propiciar el ahorro en los consumos, y que en la actualidad afecta a los municipios de Málaga capital y a la zona del Valle del Guadalhorce, podría ampliarse en breve a las comarcas de la Axarquía, en la misma provincia costasoleña, y al Levante almeriense. En esta última se encuentra la localidad de Carboneras, cuya desaladora, paradójicamente, surtirá de agua, por medio de grandes barcos, a Barcelona.

Será a finales del presente mes o principios de junio cuando el Comité de Gestión del Decreto se reúna para evaluar la situación de la zona afectada por esta normativa, de donde partirán las propuestas que deberá ratificar y elevar al Consejo de Gobierno la Consejería de Medio Ambiente, por ejemplo la prórroga o cese de las medidas, y también la exclusión de municipios o la incorporación de otros nuevos.

Prórroga inevitable

Según dijo a ABC el director general de la Cuenca Mediterránea Andaluza, Antonio Rodríguez Leal, en función de las lluvias registradas este año, «la prórroga del Decreto es inevitable, sin lugar a dudas, para Málaga y el Guadalhorce durante todo este año hidrológico hasta el otoño. En 2006 -recuerda- se logró sacar a la Costa del Sol Occidental, y si viene un buen año hidrológico después de cuatro de sequía, será el momento de ver si las cifras nos permiten salir».

Si dos años atrás las circunstancias fueron propicias y permitieron excluir a una comarca, en la actualidad ocurre todo lo contrario, y existen grandes posibilidades de que el Decreto de Sequía se extienda a la Axarquía, «y a algunas zonas también de Almería, que están en una situación delicada», afirma Rodríguez Leal. «Para más inri son las que están más cerca de la desaladora de Carboneras, lo que es el Levante almeriense. Hay una dificultad para llevar el agua desde Carboneras hasta allí porque se atraviesa el Parque Natural del Cabo de Gata».

En cualquier caso, en la actualidad sólo es una previsión, porque como resalta Rodríguez «hay una luz de esperanza en el sentido de que las últimas lluvias en la cuenca del Guadalquivir permiten ya la transferencia de recursos del Negratín-Almanzora».

Obras de emergencia

En relación con la Axarquía, explica el director general de la Cuenca Mediterránea, ha sido el propio presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Oriental el que lo ha pedido, «porque entiende que hacen falta obras de emergencia, sobre todo para captación de aguas subterráneas que permitan apoyar los volúmenes regulados de la presa de La Viñuela».

Después de tres años, el Decreto ha dado resultados positivos, subraya el director general de la Cuenca Mediterránea. «Entre todos, no quiero excluir a nadie, ayuntamientos, empresas y colectivos, hemos logrado trasladar la idea de la importancia de consumir responsablemente el recurso agua». El hecho de que se haya logrado reducir el consumo en un veinte por ciento «es todo un éxito de la sociedad malagueña. Y hemos tomado medidas de control de los grandes y medianos consumidores, lo que sin duda también ha ayudado».

Y en paralelo, «se han hecho obras de emergencia adecuadas, han sido pequeñas pero muy efectivas, destinadas a reducir pérdidas, a aumentar las capacidades de transferencias de recursos desde las zonas menos necesitadas a las más necesitadas», expone Rodríguez.

A modo de conclusión sostiene que «hemos tenido la prudencia suficiente para no entrar en alarmismos de una excesiva dramatización. Hemos intentado convencer a la gente -insiste- de que es posible combatir la sequía con buena gestión y con un buen ahorro consecuente de recursos. Y la imagen de barcos entrando por el puerto de Málaga para abastecer a la ciudad era una imagen lesiva para los intereses económicos de la zona, porque el turismo es un sector muy sensible. No se ha penalizado la vida diaria, lo que sí se ha penalizado es el uso lujoso del agua, el despilfarro».

En el Decreto de Sequía, que por el momento afecta exclusivamente a municipios de la provincia de Málaga, con carácter general se prohíbe el riego de cultivos agrícolas, con la excepción del riego con aguas residuales convenientemente depuradas y con requisitos sanitarios. Y en cualquier caso, indica el texto, se podrá limitar el uso de las aguas en función de la disponibilidad.

Rodríguez Leal señala que «en años normales de régimen de lluvias los agricultores han podido utilizar entre 30 y 40 hectómetros cúbicos. En 2006 pudimos darles cinco hectómetros cúbicos para un riego de socorro y salvar los frutales, y en 2007, con una coyuntura mejor se llegó hasta los 13 hectómetros cúbicos». Los agricultores piden un nuevo «riego de socorro», pero las circunstancias no son propicias, según el director general de la Cuenca Mediterráneaandaluza.



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