Después de cartografiar con detalle la cantidad y el rendimiento potencial de este recurso en todo el continente, esta ha sido la conclusión a la que han llegado los responsables del estudio, del Servicio Geológico Británico (BGS, por sus siglas en inglés) y de la University College London (UCL). Los resultados han sido publicados en la revista “Environmental Research Letters”.

El texto recuerda que, en toda África, más de 300 millones de personas no tienen acceso al agua potable y que la demanda de este líquido "está destinada a crecer considerablemente en las próximas décadas debido al crecimiento demográfico y la necesidad de riego para los cultivos".

Sin embargo, se muestran "cautelosos" acerca de la mejor forma de acceder a estos recursos ocultos, ya que sugieren que "la perforación a gran escala podría no ser la mejor manera de aumentar los suministros de agua".

Uno de los responsables del estudio, Alan MacDonald, ha explicado, en declaraciones a la BBC, que los pozos de alto rendimiento "no deben ser desarrollados sin un conocimiento profundo de las condiciones de las aguas subterráneas locales". Por ello, apuesta por un consumo a pequeña escala y en zonas rurales para que sea efectivo.

Así lo ha puesto de manifiesto la investigadora Helen Bonsor, quien insiste en que "a veces los medios más lentos de extracción son los más eficientes". Asimismo, ha explicado que hasta ahora, las aguas subterráneas habían pasado desapercibidas y espera que estos avances "hagan abrir los ojos ante nuevas posibilidades".

Las zonas de mayor almacenamiento de agua subterránea se encuentran en el norte de África, en las grandes cuencas sedimentarias, en Libia, Argelia y Chad. "La cantidad de almacenamiento en las cuencas es equivalente al grosor de 75 metros de agua a través de esa área, que es una cantidad enorme", ha apostillado Bonsor.

En definitiva, el estudio explica que estos nuevos mapas indican que muchos países que actualmente se reconocen por su escasez de agua tienen importantes reservas de agua subterránea. Así, concluye que manteniendo el ritmo actual de extracción para consumo y para riego a pequeña escala, "este recurso oculto puede proporcionar un colchón ante la variabilidad climática".



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