La Comisión Europea anunció  ayer su intención de presentar antes del  verano una propuesta que deje a los Estados miembros más libertad para decidir si cultivan o no OMG. Dentro del marco jurídico actual, aprobado por el Consejo y el Parlamento Europeo, la Comisión ha adoptado dos decisiones sobre la patata genéticamente modificada Amflora: la primera autoriza el cultivo de Amflora en la Unión Europea con fines industriales y la segunda se refiere a la utilización en los piensos de productos derivados del almidón de Amflora. La Comisión Europea ha adoptado hoy otras tres decisiones sobre la comercialización para su uso en alimentación humana y animal, pero no para el cultivo, de tres productos que contienen maíz modificado genéticamente. Los cinco OMG autorizados se examinaron con la máxima atención, teniendo plenamente en cuenta las preocupaciones expresadas sobre  la presencia de un gen marcador de resistencia a los antibióticos. La decisión de la autorización del cultivo de Amflora, que se basa en un acervo considerable de rigurosos conocimientos científicos, marca el final de un procedimiento iniciado en Suecia en enero de 2003.

El Comisario de Sanidad y Política de los Consumidores, John Dalli, ha declarado: «El principio que me guiará en materia de tecnologías innovadoras será el de la innovación responsable. Tras un análisis exhaustivo de los cinco expedientes de OMG que estaban en espera de aprobación, me pareció obvio  que no había ninguna nueva cuestión científica que hubiera de estudiarse antes. Todas las cuestiones científicas, y en particular las relativas a la seguridad, se estudiaron en profundidad. El aplazamiento de la decisión habría sido injustificable. La Comisión Europea ha actuado de manera responsable al adoptar estas decisiones, basadas en diversos análisis de seguridad realizados a lo largo de los últimos años por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA). Hoy hemos iniciado, en paralelo, una reflexión sobre la manera de combinar un sistema de autorización europeo con la libertad de decisión de los Estados miembros en lo que respecta al cultivo de OMG.»

El Presidente Barroso, conforme a las orientaciones políticas presentadas en septiembre de 2009, ha pedido al Comisario Dalli que presente antes del verano una propuesta para combinar la existencia de un sistema europeo de autorización, basado en argumentos científicos, con la libertad de cada Estado miembro para decidir si desea o no cultivar OMG en su territorio.

Tras un procedimiento completo de autorización, iniciado en 2003, y habida cuenta de los numerosos dictámenes científicos favorables, la Comisión decidió autorizar el cultivo de la patata Amflora. Esta patata genéticamente modificada servirá para la producción de almidón de uso industrial (usado en la producción de papel, por ejemplo), mediante una tecnología innovadora que contribuye a optimizar el proceso de producción y a ahorrar materias primas, energía, agua y sustancias petroquímicas.

La decisión establece unas estrictas condiciones de cultivo con el fin de evitar que algunas patatas transgénicas queden en los campos tras la cosecha y que las  semillas de Amflora puedan esparcirse de manera accidental en el medio ambiente. Los productos derivados de la extracción de almidón utilizados como piensos son objeto de una autorización complementaria.

La Comisión Europea ha adoptado también hoy tres decisiones que autorizan el uso en la alimentación humana y animal, la importación y la transformación de los maíces genéticamente modificados MON863xMON810, MON863xNK603 y MON863xMON810xNK603.

El dictamen de la AESA sobre estos tres productos de maíz modificado genéticamente fue favorable: los tres se sometieron íntegramente al procedimiento de autorización establecido en la legislación de la Unión Europea. Se trata de productos resultantes del cruce tradicional de dos o tres maíces modificados genéticamente —MON863, NK603 y MON810— cuyo uso en la alimentación humana y animal, así como su importación y transformación están ya autorizados en la Unión Europea.

Puesto que los Estados miembros no pudieron pronunciarse por mayoría cualificada en el Consejo a favor o en contra de estas decisiones, los expedientes se enviaron a la Comisión para que adoptara una decisión.

Se estudió detenidamente la presencia de un gen marcador de resistencia a los antibióticos en el almidón de la patata genéticamente modificada y en los tres productos de maíz transgénicos. La AESA analizó el asunto y emitió un dictamen  favorable separado el 11 de junio de 2009.

Las autorizaciones serán válidas durante diez años.



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