Los ministros de Agricultura de la Unión Europea acordaron el jueves desviar parte de los antiguos subsidios que disfrutan ahora las grandes explotaciones a planes de preservación del campo, en la mayor remodelación de la política agraria europea en cinco años.

El acuerdo, alcanzado de madrugada, se produjo tras las concesiones realizadas por la comisaria de Agricultura, Mariann Fischer Boel, principalmente a Francia, Alemania e Italia, en una sesión nocturna en Bruselas.

“Todo el mundo tuvo que hacer sacrificios (…) Pero todos los miembros pueden volver y decir que lograron algo en las negociaciones”, dijo Fischer Boel en una rueda de prensa.

“Estoy muy contenta de que lo hayamos logrado sin cambiar los instrumentos básicos de la propuesta original”, añadió.

España consideró satisfactorio el acuerdo alcanzado sobre el llamado “cheque médico” de la PAC, y el Ministerio de Agricultura cifró en unos 5.100 millones de euros las ayudas para los agricultores españoles.

Las revisiones de la política empezarán en 2009 y se prolongarán hasta 2013. Un responsable de la UE dijo que no había habido total unanimidad de los 27 países de la UE a favor del acuerdo, pero no identificó a las capitales que se habían abstenido de apoyarlo.

En virtud del plan, todas las tierras sujetas a un tope básico de 5.000 euros en subsidios anuales transferirán el 5 por ciento de sus subvenciones europeas a desarrollos rurales para 2012 – Fischer Boel quería el 8 por ciento -, además del 5 por ciento ahora en vigor.

Gran parte de la visión de Fischer Boel de aplicar un sistema gradual de topes anuales de ingresos para desviar las ayudas de las grandes explotaciones en gasto rural también quedó diluida.

En lugar de tres topes de ingresos para los agricultores que reciban ayudas, ahora sólo se aplicará uno: 300.000 euros y más, de los que el 4 por ciento de los subsidios serán trasladados a proyectos rurales para 2012. El resultado será que los grandes terratenientes serán los que más vean recortados sus pagos.

Concesiones lácteas

Pese a los cambios de última hora, sigue siendo la reforma agraria más significativa de Europa desde 2003, cuando se introdujo el concepto de “desacoplamiento”.

En jerga de la UE, significa romper el vínculo entre la cantidad que producen los agricultores y la cifra que reciben en ayudas, el viejo sistema criticado en el mundo en desarrollo por distorsionar el comercio y animar a la sobreproducción que creó las infames “montañas de grano” del bloque.



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