Las industrias dedicadas al procesamiento de frutas y cereales son un ejemplo claro de empresas que procesan ingredientes en principio valiosos pero cuyo potencial no se explota en toda su magnitud. Estos residuos se derivan a menudo a la producción de piensos y al compostaje, pero su inestabilidad biológica y las deficiencias en las estrategias de recogida socavan la sostenibilidad de estas prácticas provocando que acaben en su mayor parte en los estercoleros.

El proyecto NAMASTE se propone convertir lo que hasta ahora se consideran residuos en una oportunidad de negocio. Los productos derivados de la industria dedicada al procesamiento de alimentos contienen ingredientes que podrían ser aprovechados para la fabricación de nuevos alimentos y piensos. El proyecto ha estudiado formas de obtener y tratar estos flujos de residuos en beneficio del medio ambiente y la economía.NAMASTE, compuesto por socios de la Unión Europea e India, es uno de los primeros proyectos conjuntos ejecutados a través de una convocatoria de propuestas coordinada entre estas dos regiones. En él han participado una gama amplia de agentes pertenecientes a la cadena alimentaria con el fin de lograr el mayor grado de innovación posible.

Como objetivo se han propuesto crear oportunidades de mercado nuevas para el sector alimentario de ambas zonas. Además el equipo responsable confía en abastecer la cada vez mayor demanda de alimentos ¨sencillos y listos para su consumo¨ con un valor nutritivo mejorado y formas, sabores, colores y texturas nuevas.NAMASTE finalizará en verano de 2013 y hasta ahora ha creado distintos procesos bioquímicos, químicos y físicos para la extracción selectiva y la modificación de los componentes intracelulares y de la pared celular de frutas y cereales, procesos que han permitido la extracción de ingredientes funcionales y su recolección adecuada para evitar que se contaminen con otros agentes del medio ambiente. Entre los ingredientes que podrían considerarse de gran valor se encuentran biopolímeros funcionales desde el punto de vista nutricional y farmacológico con aplicaciones en campos tan diversos como la medicina o el embalaje. El proyecto también estudió la mejor manera de aprovechar la biodegradación de subproductos no alimentarios, en concreto su utilización en procesos de compostaje y las interacciones que se producen entre la estructura vegetal y los microorganismos. Esta rama del proyecto contribuirá también a reducir los subproductos desechados en beneficio de la sostenibilidad y la competitividad económica de las industrias alimentarias de la UE e India.

En la UE el proyecto se ocupó en concreto del procesamiento de los subproductos de cítricos y el salvado de trigo. Su trabajo implicó el desarrollo y la evaluación de protocolos experimentales a escala de laboratorio destinados a convertir subproductos en ingredientes alimentarios y alimentos nuevos con propiedades nutricionales mejoradas así como un pienso basado en cítricos y mango destinado a la industria de la acuicultura.

En India su interés se dirigió a los subproductos del mango y la granada y el salvado de arroz. También crearon las tecnologías y los procesos necesarios para convertir dichos subproductos en nuevos alimentos y piensos. Por último se adoptó un plan de cooperación proactivo entre la UE e India que garantiza beneficios para ambas partes en forma de nuevos conocimientos y la apertura de nuevos mercados para las industrias de todo el mundo dedicadas a los alimentos y las bebidas.



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