El Director General de la FAO, Jacques Diouf, pidió a los países que desarrollen políticas específicas para conservar y potenciar el uso de las variedades vegetales para las generaciones venideras. Diouf alabó la inyección de 6 millones de dólares EEUU disponibles a través del tratado para ayudar a los campesinos dedicados a los cultivos tradicionales a adaptarse al cambio climático.

"La conservación y uso sostenible de los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura son claves para garantizar que el mundo produce alimentos suficientes para alimentar su creciente población en el futuro", señaló Diouf.

Diouf señaló que el acervo genético mundial de más de 1,5 millones de muestras de material fitogenético, gestionado de forma colectiva y multilateral por los países firmantes del Tratado Internacional sobre los Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura "constituye la base para más del 80 por ciento de los alimentos del planeta de origen vegetal y posiblemente nuestra herramienta más importante para la adaptación de la agricultura al cambio climático en los años venideros".

El "fondo de distribución de beneficios" del Tratado se utiliza para apoyar a los agricultores y mejoradores genéticos en 21 países en desarrollo para adaptar los cultivos clave a las nuevas condiciones creadas por el cambio climático, las inundaciones, las sequías, las plagas y enfermedades de las plantas y otros factores.

"Los efectos del cambio climático en la agricultura no respetan las fronteras nacionales, sino que abarcan zonas agroecológicas completas", señaló Shakeel Bhatti, actual Secretario del Tratado Internacional: "Por esta razón – añadió -, esta carpeta de proyectos está adquiriendo un enfoque pionero en generar una base mundial de conocimientos. Algunos de estos proyectos nos ayudarán a establecer prioridades claras y planes de acción transfronterizos para actuaciones futuras.



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