El Himalaya es la cordillera donde se sitúan las catorce cimas que superan los ocho mil metros de altura. Situada en el continente asiático, entre China y Nepal, es actualmente el objetivo de infinidad de expediciones que, con carácter comercial, deportivo, científico, etc. intentan alcanzar alguna de estas cimas, principalmente la más alta, el Everest, que con sus 8.848 m. es el punto más elevado de la tierra.
Fue hace 50 años cuando Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay lograron una de las grandes hazañas del hombre; conquistar el Everest. Desde entonces, más de 2.000 personas han logrado el mismo objetivo. Alcanzar la cima tan solo está reservado para aquellos montañeros con gran experiencia, resistencia física y preparación mental, capaces de aguantar las condiciones más extremas; temperaturas mínimas, fuertes vientos, tormentas de nieve, largas caminatas, etc.
La mayoría de las ascensiones se organizan en expediciones formadas por varios montañeros apoyados por personal auxiliar: porteadores, médicos, apoyo logístico, etc., que en ningún caso intentarán la ascensión final, pero que llegan a ubicarse durante un tiempo determinado en el denominado Campo Base situado a 5.380 m. en el caso de intentar la ascensión por la vertiente habitual; la Cara Sur, situada en el país nepalí. En cualquier caso, partiendo de que se han organizado expediciones desde los años 50 hasta nuestros días, compuestas por grupos de menos de diez hasta más de 200 personas, se llega a la conclusión de que son varios los miles de personas las que han llegado y permanecido en el Campamento Base en algún momento.
Esta situación, la gran masificación del Everest en las épocas anterior y posterior al monzón, ha conducido a la alarmante acumulación de una cantidad indeterminada de residuos de diversa naturaleza, principalmente en los campamentos habituales, aunque según algunos montañeros, es habitual encontrar a lo largo de toda la ascensión algún tipo de desecho.
La acumulación de residuos se agrava por la ausencia durante años de reglamentación, legislación e infraestructuras adecuadas, así como por la escasa concienciación de las propias expediciones en este asunto. Es difícil prever tanto la cantidad de residuos abandonados como la incidencia de algunos de ellos en un entorno caracterizado por un clima extremadamente seco, con mínimas temperaturas y fuerte irradiación solar.
Con el paso de los años, se constató que, tan solo en el Everest yacían desperdigadas unas 500 toneladas de residuos de diversa naturaleza, afectando al ecosistema glacial de distinta forma; desde el simple impacto visual de bombonas y botellas metálicas a la acumulación insalubre de excrementos humanos y animales que pueden llegar a ser arrastrados, disueltos y/o transportados por las aguas que se forman al fundirse el hielo del glaciar. Destaca sobre todo la presencia de los cadáveres de aquellos montañeros que sucumbieron ante el Everest y que, por la imposibilidad de rescatarlos, permanecen en el mismo punto donde fallecieron.
Con el objetivo de paliar esta situación se organizan todos los años varias expediciones destinadas a la limpieza del Everest, las cuales, en los últimos años, han logrado retirar una cantidad considerable de residuos, incluso restos de material de hace más de treinta años, cuando apenas existía una conciencia real por mantener aquellas zonas limpias, pero aún no puede considerarse que la zona está completamente limpia. Además, todavía existen expediciones que abandonan parte de sus residuos.
Por otro lado, el gobierno nepalí ha tomado cartas en el asunto, imponiendo, desde el Ministerio de Turismo y Aviación, una serie de leyes que limitan la generación de residuos y regulan su eliminación. Desde entonces, la cantidad de residuos acumulados ha disminuido y las condiciones higiénico-sanitarias han mejorado.
En lo que respecta a la legislación aprobada por el gobierno nepalí, cabe citar las normas que deben cumplir las expediciones en la región del Khumbu, entre las que destacan las siguientes:
- Las expediciones facilitarán al Comité de Control de Contaminación de Sagarmatha (SPCC) una lista de sus bienes eliminables y de los no eliminables.
- Se catalogan t odos los bienes como e liminables si son biodegradables (papel, cartón, desperdicios de papel, cestas de bambú, esteras, bolsas de algodón, comida estropeada y cadáveres), materiales reciclables (latas, botellas, vasos, contenedores de plástico, bolsas de plástico, botellas de gas rellenables, cartuchos de gas, etc.) y reexportables (botellas de oxígeno usadas, pilas usadas, equipo de escalada, etc.
- Los bienes eliminables deben ser bajados desde el Campo Base a Namche y entregarlos al SPCC, los materiales reciclables deberán llevarse a Kathmandú (después de haberlo registrado el Comité) y deben ser entregados al Centro de Manipulación de Materiales Sólidos de Desperdicio para su posterior reciclaje y los bienes reexportables deben ser enviados desde Nepal a sus respectivos países.
- Queda prohibido q uemar o enterrar algo de basura en el Campo Base.
- Los excrementos humanos se depositarán en bidones de plástico transportables si el campo base está sobre glaciar o, en caso de ubicarse estos sobre tierra, se procederá a hacer agujeros apropiados para el WC.
En cualquier caso, será completamente imprescindible el compromiso de las propias expediciones para autocontrolar y gestionar adecuadamente los residuos generados para poder mantener en óptimas condiciones estos parajes inhóspitos.
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