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Mientras
unos apoyan la energía hidráulica por ser limpia, otros la rechazan
por el efecto negativo que producen las grandes centrales sobre
la cuenca del río. Esto no sucede con la minihidráulica, que aprovecha
el agua sin estropear el cauce.
La energía hidráulica es renovable, porque su potencial es inagotable
por provenir de la energía que llega a la Tierra de forma continua
como consecuencia de la energía solar. Efectivamente, la energía
hidráulica, sea minihidráulica o gran hidráulica, es una más de
las de tipo solar. El calor del Sol evapora el agua de los mares
y ríos; con el vapor producido se forman las nubes que, en parte,
descargan sobre la tierra. El Sol tiene mucho que ver en el ciclo
hidrológico.
La hidráulica aprovecha esa energía del agua que va camino del mar.
El aprovechamiento de esta energía se realiza en los saltos de agua,
que se encuentran en los embalses o pantanos.
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El
agua puede ser utilizada para el riego, el abastecimiento de una
población o para la producción de energía eléctrica. Éste suele
ser el objetivo final de la construcción de los embalses.
La producción de energía mediante la hidráulica convencional proporciona
mayor cantidad de kilovatios; sin embargo produce mayor impacto
sobre el medio ambiente. Como un embalse se debe construir en la
vega de un río, esto lleva aparejado el cambio de hábitat, la pérdida
de tierra y la posible emigración para los habitantes de esa cuenca.
Hay embalses en el mundo que han provocado el desplazamiento de
algunos millones de personas. La minihidráulica, por el contrario,
permite un desarrollo es sostenible sin efectos negativos de consideración.
Es la energía que, en comparación con las demás, ocasiona menos
impacto ambiental.
La energía minihidráulica proviene de una instalación en la que
la presa, si es que la hay, que no es necesario siempre, no
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debe
sobrepasar los 15 metros de altura y la potencia no superará los
10 megavatios. Suelen ser instalaciones modestas, que comenzaron
a construirse a principios del siglo XX y que daban luz a pequeñas
poblaciones.
Las comunidades que más potencia tienen instalada en estas pequeñas
centrales son Castilla-León, con 232 megavatios, Cataluña y Andalucía.
No obstante, si se relacionan con la población o con la superficie,
Navarra y La Rioja se sitúan en cabeza. Murcia y Valencia son las
que cuentan con menor potencia instalada en minihidráulica.
La finalidad de una central hidroeléctrica es aprovechar la energía
de un curso de agua como consecuencia de la diferencia de nivel
existente entre dos puntos, transformándola en energía eléctrica
disponible en el punto más bajo donde se sitúe la central.
Existe una gran variedad de instalaciones diferentes para realizar
esta
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