Los objetivos esenciales de los tratamientos previos a la prerrecogida son:

En los inmuebles de numerosas viviendas
es frecuente que el portero deposite las
bolsas de residuos en los contendores.
Estos sistemas tienen dos sectores de aplicación, el doméstico y el comercial, para los cuales existen soluciones y enfoques distintos y diferenciados.
Existen muchos sistemas para efectuar el depósito final y previo a la recogida que buscan la máxima rentabilización de la operación, como son:

En los inmuebles de numerosas viviendas
es frecuente que el portero deposite
las bolsas de residuos en los contendores.
La mayoría de los residuos industriales producidos en el interior de las ciudades son susceptibles de reutilizarse posteriormente, y por ello no conviene dar excesivas facilidades para eliminarlos conjuntamente con los residuos urbanos. En estos establecimientos de actividades comerciales es imprescindible disponer de cuarto de basuras donde efectuar todas las operaciones. Siguiendo el principio de "quien contamina paga", deben preverse en las ordenanzas municipales las normas necesarias para conseguir que todas las labores de prerrecogida de residuos, e incluso la propia recogida, se efectúen dentro de los recintos de las industrias y los comercios de cierto volumen, preservando la vía pública y evitando a los ciudadanos las molestias que ello conlleva. El industrial debe tomar conciencia de que la gestión de sus residuos es un problema más de su actividad, equiparable a las labores de aprovechamiento, producción, distribución o comercialización de sus productos. En España, la ordenación de la recogida de los residuos comerciales, su reutilización y su segregación absoluta de los urbanos es un tema aún pendiente.
Compactación y molienda.
Dentro de los tratamientos previos, a la prerrecogida, existen procesos mecánicos para reducir el volumen de los residuos sólidos urbanos. Las operaciones normalmente utilizadas son la compactación y la molienda.
Estos procedimientos pueden presentar incompatibilidades con los sistemas establecidos para la recogida en un pueblo o ciudad concreta y, por ello, no deben autorizarse sin previo conocimiento municipal. Otro tema a considerar es su repercusión en las tasas, ya que, en ocasiones, estas se establecen en función del volumen de los recipientes que se entregan al ciudadano y el uso de estos elementos afecta a la densidad, provocando irregularidades.
La compactación previa se ha comenzado a utilizar en los últimos años. El sistema consiste en la utilización de pequeñas prensas, de las que existen muchos modelos de diversas capacidades y características técnicas, para reducir el volumen de los residuos hasta en un 70% y presentarlos en pequeñas balas. Este método tiene grandes limitaciones para compactar residuos domiciliarios y su uso puede ser contraproducente en algunas ocasiones, como en el caso de los residuos sólidos urbanos con un alto contenido de humedad y materia orgánica, ya que los lixiviados originados en locales comerciales, principalmente embalajes secundarios o de distribución.
Es necesario limitar por ordenanza el grado de compactación, ya que el aumento de densidad, o lo que es lo mismo, la disminución de volumen que se alcanza con los actuales sistemas de compactación, pueden sobrecargar el peso de los contenedores. Este exceso de peso imposibilita que puedan ser levantados por los sistemas de carga habitualmente utilizados por los servicios de recogida, y causa averías en vehículos compactadores y problemas de manejo en plantas de transferencia, cintas transportadoras y otros equipos de reciclaje, Compostaje o manipulación de residuos sólidos urbanos.
Con relación al otro procedimiento de pretratamiento mencionado, la molienda de residuos, hay que distinguir de nuevo entre su aplicación sobre los residuos domésticos y los comerciales.
Los métodos de trituración tienen por objeto fragmentar y mezclar las diversas sustancias contenidas en la masa esencialmente heterogénea que constituye la basura doméstica, formando un producto relativamente homogéneo con un volumen reducido y cuya presentación difiere mucho de la basura en bruto. Los sistemas mecánicos son muy variados, pero siempre se actúa con dispositivos que trabajan a compresión y cizallamiento, o mediante una combinación de ambos capaz de lograr el desgarro del material.
En ciertos países industrializados, principalmente en Estados Unidos y Canadá, se usan sistemas de trituración acoplados a los fregaderos de cocina para parte de los residuos de comida. Una vez retirados los elementos inertes y consistentes, como metales, vidrio, restos de loza o cerámica, etc., se vierte el resto al triturador, y el producto resultante, al que se le añade la cantidad de agua necesaria hasta formar una solución coloidal, se evacua directamente a la red de alcantarillado público. En estos países, estos sistemas son utilizados en baja proporción y sólo para parte muy discreta de los residuos de los hogares. Con este sistema se traslada al alcantarillado la gran carga contaminante que provocan los residuos domésticos, por lo que no es aplicable en grandes aglomeraciones urbanas, sobre todo si se tiene en cuenta que la eliminación por vía húmeda cuesta al menos diez veces más que por vía seca y, además, precisa un gran aporte de agua para asegurar una dilución de los residuos vertidos. En muchas ciudades españolas, la evacuación de residuos sólidos urbanos por medio de estos trituradores está expresamente prohibida debido a su influencia en el sistema de depuración de aguas residuales y en la red de alcantarillado.
Como contrapartida, la trituración y molienda de ciertos residuos facilita su manipulación e incluso su valorización, como ocurre en el caso de los embalajes de madera. Estos residuos, acopiados en grandes cantidades en los mercados centrales y grandes superficies comerciales, obtienen fácil salida como subproducto una vez que se han triturado hasta convertirlos en astillas.
En general, la trituración de embalajes y de productos secos aporta ventajas a las operaciones de prerrecogida y recogida, pero puede presentar problemas en ciertos procesos mecánicos de recuperación, ya que las instalaciones están dimensionadas para ciertas granulometrías y los residuos premolidos no coordinan con las premisas de diseño de estas plantas.
No es recomendable alentar las iniciativas particulares de tratamientos previos en hogares e industrias. En general, aportan más inconvenientes que ventajas al conjunto de la gestión de residuos, por lo que sólo puede aceptarse tras su previo estudio y autorización, debiéndose rechazar aquellos que no coordinen con las operativas existentes en la ciudad. También afectan negativamente a las nuevas iniciativas de recogida selectiva y, sobre todo, a las operaciones de tratamiento, pudiendo dejar sin uso las instalaciones ya existentes o afectar a la puesta en servicio de nuevos métodos técnicos.