Desde un punto de vista teórico, es posible separar todos los componentes de los residuos sólidos urbanos. Los factores que hacen recomendable o no su retirada del flujo de los residuos domiciliarios son su cantidad, características físicas y calidad de pureza.
Las principales fracciones susceptibles de recogerse son el vidrio, el papel y cartón, los materiales plásticos, los metales y los residuos orgánicos.

Los dos métodos más utilizados para segregar el papel de los residuos urbanos son la recogida en origen o el triaje en la cinta de una planta de ciclado. Con el primer método la recuperación está asegurada, pero en el segundo hay grandes dificultades para valorizarlo convenientemente, ya que al mezclarse con residuos orgánicos, la contaminación y, sobre todo, el olor del que se impregna, hace que sea rechazado en muchos casos e infravalorado económicamente en todos
El gran problema de los plásticos consiste en que el nombre genérico engloba una enorme diversidad de familias de polímeros y copolímeros que no tienen características similares y que, por tanto, no pueden recuperarse conjuntamente. Si a esto se le une la baja densidad de estos materiales y la necesidad de utilizarlos exentos de suciedad, se observa que las operaciones de recuperación son muy claras, lo que no favorece el establecimiento de programas de recogida selectiva.
La transformación biológica de los residuos orgánicos en fertilizantes agrícolas es la vía lógica de recuperación, donde existen unas 60 plantas de compostaje, es un sistema bastante utilizado. Actualmente, la operación se realiza sobre el total de los residuos, pero efectuarla sólo sobre la fracción orgánica recogida selectivamente aportará unas importantes ventajas en la calidad de los productos resultantes y en los costos de recuperación. También pueden utilizarse para la generación de biogás, siendo una aplicación más adecuada para residuos agrícolas que domésticos.