Para tomar medidas para controlar el nivel del sonido, se debe considerar siempre que se puede propagar a partir de la fuente tanto por vía aérea como por vía sólida, es decir en forma de vibraciones del medio. Para atacar el problema por orden de preferencia se debe actuar sobre varios puntos:
Por lo que respecta a los asentamientos humanos, es necesario pensar en primer lugar en los estudios pluridisciplinarios referentes a la zonificación. Las mejoras en el impacto ambiental del sonido y las vibraciones a las ciudades, deben referirse a los siguientes aspectos:
En los laterales de las calles, conviene que haya edificios que no generen la forma de la calle en U. Si es este el caso, es mejor que tengan formas retranquejadas, con texturas y materiales de acabados exteriores que entren y sobresalgan de la alineación de la calle con el fin de que el sonido se difonda ampliamente. También es interesante que las calles sean más anchas de arriba que de la base para que el ruido se absorba zenitalmente. Pero lo más interesante es que las fachadas de los edificios tengan revestimientos fonoabsorbentes que deben estar preparados para soportar la intemperie. Los patios de islas se deben tratar como vertederos de islas silenciosas, puede haber una diferencia de más de 25 dB(A) con la calle. Cualquier instalación como por ejemplo las torres de recuperación de las instalaciones de climatización de las plantas bajas se deberían disponer sobre la cubierta del edificio y no en los patios.
Los jardines cercanos a las vías conviene hacerlos a un nivel más bajo, para que el sonido de los vehículos pierda volumen por el efecto de difracción. Se debe cuidar el mobiliario urbano por lo que respecta a la arista de la difracción, buscando que esta sea redondeada en lugar de aguda. En el caso de que haya jardín en el mismo nivel, es mejor separarlo de los viales mediante una vegetación espesa, o mejor aún con taludes de tierra con plantas y árboles.
Las normas para construir edificios deben recoger y exigir un aislamiento de las perturbaciones exteriores de acuerdo con la zona de sensibilidad vibroacústica, de los niveles de inmisión actual y previsible y una mayor exigencia futura en la calidad de vida. Actualmente se debe tener en cuenta la norma NBE/CA-88, que debe cumplir obligatoriamente toda edificación.
Es evidente que el planteamiento de cara al exterior y al interior del edificio para un aeropuerto, una escuela, un restaurante, un auditorio o teatro, un bar musical o una vivienda. En cada caso se debe estudiar un buen programa de funciones. Las funciones aislantes no producen ruido y no requieren silencio , las funciones cojín no producen ruido pero requieren silencio, las funciones ruidosas producen ruido pero no requieren silencio y, en cambio, las funciones críticas producen ruido y requieren silencio. Las fachadas y las particiones. Los elementos de separación han de tener el aislamiento señalado por la norma NBE/CA-88 pero esto no garantiza la confortabilidad sonora del usuario ya que la norma solo recomienda unos niveles de inmisión interior. El nivel medido in situ depende de la superficie del panel separador, de la absorción del recinto receptor, de las transmisiones indirectas, de los agujeros de ventilación, ventanas, puertas, etc. Por esta razón cualquier punto es muy importante.
Los acabados. Los materiales del acabado de paredes, techos y suelos contribuyen a la reverberación de los diferentes locales del edificio, en consecuencia, a su sonoridad.