La competitividad de las empresas depende cada vez más de un uso inteligente de los recursos naturales escasos. Producir más con menos, ahorrar energía, desarrollar las energías renovables, el reciclado de materiales o la disminución de emisiones no son sólo una necesidad ecológica sino un nicho de oportunidades de empleo.

Con ese objetivo, CIRCE ha solicitado el apoyo del Gobierno de Aragón para establecer un pacto por la economía verde, que incluye la formación, innovación tecnológica, investigación y desarrollo de prototipos y sistemas, creando negocio y empleo con las nuevas tecnologías.

El valle del Ebro, y en particular Aragón, es una biorregión privilegiada en tecnologías limpias y renovables, lo que constituyen la mejor base para desarrollar la economía verde del futuro. "Un pacto entre las empresas aragonesas, el Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza -CIRCE, podría ser el revulsivo que conduzca a la sociedad aragonesa hacia la creación de empleo y la competitividad", ha asegurado el Director del CIRCE, Antonio Valero.

El consejero de Innovación y Nuevas Tecnologías, Modesto Lobón, se ha referido concretamente a la creación de las bases y al compromiso de trabajar juntos para crear una Estrategia Aragonesa de Ecoinnovación. "Consiste en añadir a la Estrategia Aragonesa de Innovación una nueva, aunque no excluyente, dimensión ecológica, porque además, en Aragón existe un enorme potencial energético, no solamente en producción, también en investigación, que podemos desarrollar y exportar. Con ello se puede hacer de Aragón una ecorregión, que no existe todavía, y tenemos todos los mimbres para hacerlo".

El primer paso, tal y como ha asegurado el consejero, será la creación de un grupo estable de trabajo entre el CIRCE y el Gobierno de Aragón, para posteriormente, predicarlo e involucrar al sector empresarial aragonés. Una vez conseguida esa implicación, se elaborará un plan concreto de actuación.

Antonio Valero ha aclarado que se trata de ser eficientes y ecológicos al mismo tiempo "Consiste en dar a las empresas las herramientas necesarias para mejorar el uso de sus recursos, para reducir las emisiones, para bajar sus facturas, y además, crear y estabilizar puestos de trabajo. Lo que se traduce en ahorro y en un buen diseño de sus productos". Ese diseño va encaminado, según Valero, a disminuir el uso de los residuos, pero aprovechando al mismo tiempo esos residuos, para que sean fuente energética y ahorrar así, en consumo de petróleo o gas natural que se debe de importar.

"Si eso lo unimos al hecho de que los propios ayuntamientos y empresas necesitan hacer ciudades mas inteligentes y eficientes, esta estrategia se refuerza todavía más", ha concluido.



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