El Sistema de Observación y Predicción Costero de las Islas Baleares, “ICTS SOCIB“, ha creado una nueva técnica que permitirá observar e investigar el océano en tiempo real. Se trata de una red de infraestructuras y plataformas marinas de observación y predicción integradas y abiertas a la colaboración internacional. Esta infraestructura, una iniciativa conjunta al 50% entre el Ministerio de Economía y Competitividad y el Gobierno de las Islas Baleares, es la primera gran instalación con la que cuenta el archipiélago.

La ICTS SOCIB ha diseñado una técnica de vanguardia que establece una forma diferente de observar el océano a través de un doble cambio de paradigma. Por un lado, se ha pasado de utilizar una sola plataforma de observación a emplear múltiples infraestructuras (cofinanciadas con fondos FEDER), como boyas fijas o de deriva, satélites, submarinos autónomos, radares HF, buques costeros como el nuevo catamarán SOCIB o perfiladores ARGO, entre otros. Por otro lado, los datos generados están disponibles en tiempo real a través de internet para todos los investigadores y para todo aquél que quiera consultarlos, una información que, hasta el momento, solo tenían acceso los científicos vinculados al proyecto.

ICTS SOCIB

Esta gran Instalación Científico y Tecnológica Singular nace del CSIC y es un instrumento único en el ámbito de las tecnologías marinas a nivel europeo y mundial. Sus objetivos se centran en tres ejes de actuación: realizar una investigación que responda a las prioridades científicas internacionales, potenciar el desarrollo tecnológico y atender las necesidades de la sociedad.

Además, pretende dar impulso y consolidar las actividades de investigación en Oceanografía Operacional, Tecnologías Marinas y Sostenibilidad en las Islas Baleares, creando puestos de trabajo para garantizar la competitividad de las empresas y el bienestar de los ciudadanos. Su contribución también contempla objetivos como la formación, cultura científica, divulgación y transferencia a la sociedad.

Las Islas Baleares están situadas en un enclave estratégico, ya que confluyen aguas atlánticas y mediterráneas, convirtiéndose en un punto importante de la biodiversidad mundial. El Mediterráneo representa un laboratorio natural ideal para el estudio de los procesos oceánicos globales como la variabilidad de los remolinos que modifican las corrientes marinas y condicionan la variabilidad del ecosistema.



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